Perú y Venezuela acuerdan el restablecimiento progresivo de sus relaciones diplomáticas

Perú y Venezuela acuerdan el restablecimiento progresivo de sus relaciones diplomáticas

Los gobiernos de Perú y Venezuela anunciaron este 24 de julio el inicio de un proceso progresivo para la reanudación integral de sus relaciones bilaterales. Como primer paso, acordaron la reactivación de las oficinas consulares con el propósito inmediato de garantizar la atención, documentación y protección legal de sus ciudadanos. El vínculo diplomático entre ambos

Redacción Libertad VZLA
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Equipo editorial25 jul. 2026

Los gobiernos de Perú y Venezuela formalizaron el inicio de un proceso de restablecimiento gradual de sus relaciones diplomáticas bilaterales, según informaron ambas cancillerías en un comunicado conjunto el 24 de julio. La primera medida de este acercamiento consiste en la reapertura y reactivación de las oficinas consulares en Lima y Caracas, una decisión orientada a restablecer los servicios de documentación, asistencia legal y atención ciudadana que permanecían suspendidos. Esta resolución busca mitigar el impacto administrativo sobre las poblaciones migrantes de ambos países, afectadas por la interrupción de los canales oficiales de gestión de trámites de identidad y extranjería.

El impacto de la parálisis consular en la migración

La reactivación de las sedes consulares tiene como prioridad atender el rezago en la emisión de pasaportes, visados y registros civiles. De acuerdo con los datos recopilados por la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela, la nación andina alberga a aproximadamente 1,63 millones de ciudadanos venezolanos, una cifra que sitúa a Perú como el segundo receptor de esta población a nivel global, solo por detrás de Colombia. Para este grupo de migrantes, la falta de representación consular activa en Lima dificultaba la obtención de documentos de identidad esenciales para la regularización de su estatus migratorio, el acceso al empleo formal y la escolarización de menores de edad.

Por otro lado, la comunidad de ciudadanos peruanos residenciados en territorio venezolano también experimentó dificultades similares debido al cierre de las oficinas en Caracas. Según las estimaciones de las autoridades consulares, cerca de 35 mil peruanos habitan en Venezuela y requieren de asistencia institucional directa para gestiones civiles, trámites notariales y de retorno. La suspensión de los servicios consulares, que acumulaba un periodo de afectación de dos años en diversos trámites acumulados, limitaba la capacidad de respuesta del Estado peruano ante las necesidades fundamentales de sus connacionales en el extranjero.

La parálisis de los servicios consulares afectó de manera directa la emisión de pasaportes y documentos de viaje, lo que impidió la libre movilidad de los ciudadanos de ambas nacionalidades. Asimismo, la suspensión de los registros civiles de nacimiento, matrimonio y defunción impidió que muchos hijos de migrantes nacidos en el exterior pudieran obtener la nacionalidad de sus padres, generando una situación de vulnerabilidad jurídica. Con la reanudación progresiva de estas oficinas, se busca agilizar estos procesos administrativos que se encontraban completamente detenidos.

La ruptura de 2024 y el tablero político

El quiebre formal de los vínculos bilaterales se produjo el 31 de julio de 2024, fecha en la que la administración venezolana decretó la ruptura de relaciones con el Estado peruano. Esta medida fue la respuesta directa al desconocimiento de los resultados de los comicios presidenciales por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, institución que posteriormente reconoció al candidato opositor Edmundo González Urrutia. Ante este posicionamiento, el gobierno de Venezuela calificó la actuación de la diplomacia peruana como una conducta de carácter injerencista, ordenando la salida inmediata de todo el personal diplomático de ambas capitales y clausurando de forma indefinida las operaciones de las delegaciones.

La paralización de las funciones consulares dejó en un limbo administrativo a miles de usuarios que ya enfrentaban retrasos significativos en sus gestiones de identidad. La interrupción abrupta de las comunicaciones oficiales impidió la resolución de casos de vulnerabilidad extrema y detuvo la entrega de pasaportes previamente tramitados, obligando a los usuarios a permanecer en situación de irregularidad documental en ambos territorios. Durante este periodo, la ausencia de canales diplomáticos directos también dificultó la coordinación en materias de seguridad y control migratorio en las fronteras.

La decisión de restablecer de manera progresiva estas relaciones representa un giro en la estrategia diplomática de ambos países, que priorizan en esta etapa la atención de la crisis consular sobre las diferencias políticas que originaron la ruptura. Este primer paso se enfoca estrictamente en la reactivación de las oficinas técnicas y de atención al público, dejando para fases posteriores la normalización completa de las embajadas y la designación de nuevos embajadores en Lima y Caracas.

El factor de la transición en Lima

Este anuncio de reanudación progresiva de las relaciones diplomáticas coincide con un periodo de transición política en el territorio peruano, donde se desarrollan los preparativos para la toma de posesión de Keiko Fujimori como presidenta electa de la República del Perú. Durante el desarrollo de su campaña electoral, la dirigente política peruana contó con el respaldo expreso de diversos sectores de la oposición venezolana, lo que añade un elemento de análisis sobre la futura conducción de la política exterior de Lima hacia Caracas y cómo se gestionará este proceso de acercamiento en el nuevo periodo presidencial.

No obstante, el comunicado conjunto emitido por ambas cancillerías enfatiza que la voluntad de restablecer la cooperación y la integración se fundamenta en los nexos históricos de solidaridad y vecindad que han caracterizado a Perú y Venezuela desde su conformación como repúblicas independientes. Las administraciones de ambos países señalaron que este esfuerzo conjunto busca promover el desarrollo y el bienestar de sus respectivas poblaciones mediante la normalización institucional de sus canales de comunicación directa.

La implementación de este acuerdo requerirá de una logística compleja para la readecuación de las instalaciones consulares que permanecieron cerradas, así como el envío de nuevo personal técnico y diplomático para atender la alta demanda de solicitudes acumuladas. La efectividad de esta medida se medirá en el corto plazo por la capacidad de ambas cancillerías para descongestionar los sistemas de citas y ofrecer respuestas oportunas a las comunidades de migrantes que dependen de estos servicios para su subsistencia diaria y su seguridad jurídica en el exterior.

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