Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →
Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →Cobertura de emergencia en curso. Reporta daños o busca personas en SOSIr a SOS →
Libertad VZLA LogoLibertadVZLA
InicioSOS
Libertad VZLA LogoLibertadVZLA
ContactoQuiénes somosPrivacidadTérminos
Volver a NoticiasGeneral
Periodista británica fue a hablar con damnificados y terminó siendo interrogada por funcionarios del régimen (FOTO)

Periodista británica fue a hablar con damnificados y terminó siendo interrogada por funcionarios del régimen (FOTO)

La periodista británica Catherine Ellis denunció que funcionarios de la policía de inteligencia venezolana la interrogaron y fotografiaron su pasaporte mientras realizaba una cobertura

Luis Sambrano
Por

Luis Sambrano

Fundador y editor5 jul. 2026

Caracas, Venezuela — En un incidente que subraya la persistente y preocupante erosión de la libertad de prensa en Venezuela, la periodista británica Catherine Ellis fue sometida a un interrogatorio y la revisión de sus documentos por parte de funcionarios de la policía de inteligencia venezolana. El suceso tuvo lugar mientras Ellis realizaba una cobertura periodística con familias damnificadas por los recientes movimientos telúricos que han afectado la capital, acampadas en el Parque del Este, un espacio público que se ha convertido en refugio improvisado para cientos de afectados. Este episodio, lejos de ser un hecho aislado, se inscribe en un patrón sistemático de hostigamiento y control sobre la labor periodística en el país, especialmente cuando esta intenta visibilizar realidades que contradicen la narrativa oficial.

La denuncia de Ellis, difundida a través de sus redes sociales, detalla cómo dos individuos, que posteriormente se identificaron como miembros de la policía de inteligencia, la abordaron mientras conversaba con voluntarios y afectados. La comunicadora, quien se identificó y mostró sus credenciales, fue interrogada sobre su identidad, su origen y el propósito de su presencia en la zona. A pesar de su identificación formal, los funcionarios procedieron a fotografiar su pasaporte, un acto que la periodista calificó de desproporcionado e innecesario, especialmente considerando que ya había mostrado una pulsera de acceso que, según ella, debería ser suficiente para verificar su presencia en el parque. La pregunta inicial, "¿Eres periodista?", resuena como una señal inequívoca de que su labor informativa era el principal foco de interés de las autoridades, más allá de cualquier supuesta preocupación por la seguridad.

El Parque del Este, un pulmón verde en el corazón de Caracas, se ha transformado en un campamento improvisado tras los sismos que han dejado a miles sin hogar o con viviendas en riesgo. La presencia de periodistas en este tipo de escenarios es fundamental para documentar la magnitud de la tragedia, la respuesta de las autoridades y, crucialmente, la voz de los afectados. Sin embargo, en Venezuela, el ejercicio del periodismo independiente, y más aún el de la prensa extranjera que busca un ángulo crítico o desapegado de la propaganda gubernamental, es percibido con profunda desconfianza y, a menudo, con hostilidad por parte del Estado.

Comentarios de la comunidad

Inicia sesión para comentar y sumarte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en General

OVP denuncia cinco nuevas muertes bajo custodia del régimen de Delcy Rodríguez

OVP denuncia cinco nuevas muertes bajo custodia del régimen de Delcy Rodríguez

Foro Penal exigió reanudar excarcelaciones de presos políticos paralizadas tras los terremotos

Foro Penal exigió reanudar excarcelaciones de presos políticos paralizadas tras los terremotos

Detenidos 1.024 sospechosos en una operación de Interpol contra el tráfico de personas

Detenidos 1.024 sospechosos en una operación de Interpol contra el tráfico de personas

Un Contexto de Asfixia a la Libertad de Expresión

El incidente con Catherine Ellis no es una anomalía, sino una manifestación más de una política de Estado que ha estrangulado progresivamente la libertad de expresión y el acceso a la información en Venezuela durante las últimas dos décadas. Organizaciones internacionales como Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) y Freedom House, así como organizaciones locales como IPYS Venezuela y Espacio Público, han documentado de manera exhaustiva el deterioro constante de las condiciones para el ejercicio del periodismo.

Desde el cierre de medios de comunicación críticos, la compra de otros por parte de empresarios cercanos al gobierno, hasta la imposición de leyes restrictivas como la "Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia", que criminaliza la disidencia bajo el pretexto de combatir el odio, el arsenal de herramientas para silenciar voces ha sido amplio y diversificado. La asfixia económica a través de la negación de divisas para la importación de papel, la censura en internet, los bloqueos a páginas web informativas y la interrupción de señales de radio y televisión han creado un desierto informativo en muchas regiones del país.

En este escenario, la policía de inteligencia y otros cuerpos de seguridad del Estado han jugado un papel central en la intimidación y el hostigamiento. No es inusual que periodistas, tanto nacionales como extranjeros, sean detenidos arbitrariamente, interrogados, despojados de sus equipos o, en el caso de los internacionales, expulsados del país. La figura del "periodista enemigo" ha sido construida y promovida desde las altas esferas del poder, deslegitimando la labor de quienes buscan informar de manera independiente y presentándolos como agentes de una supuesta "guerra mediática" o "psicológica" contra el gobierno.

La pregunta de Ellis, "¿Acaso todo el que entra al parque recibe ese nivel de trato?", es retórica, pero profundamente reveladora. La respuesta implícita es que no. La focalización en su identidad como periodista demuestra que la preocupación no era la seguridad general del parque o de los niños, sino el control de la información que pudiera generar. La cobertura de una crisis humanitaria, como la de los damnificados por terremotos, es particularmente sensible para un gobierno que lucha por proyectar una imagen de normalidad y eficiencia, a menudo en contraste con una realidad de precariedad y falta de recursos. La presencia de un periodista extranjero, con la capacidad de difundir estas realidades a una audiencia global, representa una amenaza directa a esa narrativa controlada.

Implicaciones: Más Allá del Incidente Individual

El hostigamiento a Catherine Ellis tiene múltiples implicaciones que trascienden el incidente individual y afectan la estructura democrática y social de Venezuela.

En el ámbito de la libertad de prensa y el derecho a la información: Este tipo de acciones genera un "efecto amedrentador" (chilling effect) que disuade a otros periodistas, tanto nacionales como internacionales, de cubrir temas sensibles o de investigar a fondo las deficiencias del Estado. La autocensura se convierte en un mecanismo de supervivencia, y el resultado es una sociedad menos informada, con menor capacidad para exigir cuentas a sus gobernantes y para tomar decisiones basadas en una comprensión completa de su entorno. Para los ciudadanos venezolanos, la posibilidad de que sus historias de vulnerabilidad y sufrimiento sean contadas se reduce drásticamente, dejándolos en una situación de mayor indefensión.

En el plano social y humanitario: Cuando los periodistas no pueden operar libremente en zonas de desastre o crisis humanitarias, las voces de los damnificados permanecen silenciadas. La magnitud de la tragedia, las necesidades urgentes de la población y las deficiencias en la respuesta gubernamental quedan invisibilizadas. Esto no solo impide que la ayuda llegue de manera efectiva, sino que también socava la solidaridad y la presión ciudadana o internacional que podría movilizar recursos y mejorar las condiciones de vida de los afectados. Los reportajes independientes son cruciales para la rendición de cuentas y para asegurar que la ayuda humanitaria sea transparente y eficiente.

En la esfera política y diplomática: El hostigamiento a periodistas extranjeros envía un mensaje claro a la comunidad internacional sobre la naturaleza autoritaria del régimen venezolano. Daña la imagen del país y refuerza la percepción de un gobierno que evade el escrutinio y recurre a la represión para mantener el control. Aunque el gobierno venezolano suele desestimar estas críticas como parte de una campaña de desprestigio, cada incidente suma al expediente de violaciones a los derechos humanos y la libertad de expresión, afectando sus relaciones diplomáticas y su capacidad de negociación en el escenario global. Para un régimen que busca legitimidad y el levantamiento de sanciones, estos actos son contraproducentes y revelan la incapacidad o la falta de voluntad para adherirse a los estándares democráticos mínimos.

Conclusión: Un Llamado a la Resistencia Informativa

El caso de Catherine Ellis es un recordatorio contundente de que el periodismo en Venezuela no es una profesión libre, sino un acto de resistencia. La persistencia de los periodistas, a pesar del acoso, la intimidación y las restricciones, es vital para mantener viva la llama de la verdad y la transparencia en un entorno hostil. En "Libertad VZLA", entendemos que cada interrogatorio, cada fotografía de pasaporte tomada sin justificación, cada obstáculo impuesto a la prensa, es un ataque directo al derecho de los ciudadanos a estar informados.

Exigimos a las autoridades venezolanas el cese inmediato de todo tipo de hostigamiento y coacción contra los periodistas, tanto nacionales como internacionales. El respeto a la labor periodística, la garantía de acceso a las fuentes de información y la protección de la integridad de quienes ejercen este oficio, no son favores, sino obligaciones constitucionales y pilares fundamentales de cualquier sociedad que se precie de ser democrática. La historia de los damnificados por los terremotos, como la de muchas otras realidades complejas en Venezuela, necesita ser contada. Y es nuestra inquebrantable misión asegurar que esas voces, a pesar de los intentos de silenciarlas, encuentren su camino hacia la luz pública.