Omar Estacio Z: Agenda para las llamadas mesas técnicas
Todo indica que la instalación de una o varias mesas, supuestamente, “técnicas” a partir del próximo primero de agosto, es un fait accomplí, un “clavo
La instalación de mesas técnicas bilaterales a partir del primero de agosto se presenta como el mecanismo definido para abordar la crisis estructural que atraviesa Venezuela, según el análisis del abogado y columnista Omar Estacio Z. Este proceso de diálogo busca canalizar las diferencias políticas por vías institucionales frente a los riesgos de la represión y la confrontación directa. De acuerdo con el autor, el esquema de negociación plantea interrogantes sobre la representatividad de los negociadores y las demandas fundamentales que la ciudadanía debe exigir en este proceso.
El origen y la designación de los representantes
En su análisis, Omar Estacio Z expone que las jefaturas de las delegaciones participantes en estas mesas técnicas fueron determinadas de manera unilateral por la administración del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El autor señala que, si bien este método evitó las demoras y vetos que caracterizaron gestiones de mediación previas, como las asociadas al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, también limitó la participación directa de otros sectores de la sociedad civil y de la oposición venezolana.
Para la representación de la plataforma democrática, Estacio Z valora positivamente la elección de la diputada y presidenta de la Asamblea Nacional electa en el año 2015. El columnista describe a la representante, una profesional de la medicina actualmente en el exilio, como una figura de conducta austera que mantuvo sus convicciones democráticas al optar por refugiarse en el extranjero en lugar de ceder ante las presiones políticas internas.
Por el contrario, el autor expresa serias reservas respecto a la contraparte que representa al sector gubernamental. Estacio Z recuerda que el propio gobierno estadounidense calificó como fraudulentos los procesos electorales previos en los que este representante actuó en calidad de árbitro, señalando además la complicidad de corporaciones tecnológicas cuestionadas en dichos eventos de votación. Esta dualidad en la legitimidad de los actores genera, según el análisis, una asimetría inicial en el proceso de conversaciones.
Exigencias para una reforma electoral e institucional transparente
Ante la exclusión de diversos sectores políticos y de los ciudadanos comunes en la conformación de las mesas de negociación, Estacio Z sostiene que la sociedad civil tiene el deber de presionar para que se incluyan puntos mínimos de reforma institucional. La primera de estas exigencias consiste en la reestructuración integral del Consejo Nacional Electoral (CNE), la cual debería contemplar la designación de cinco rectores independientes y de reconocida solvencia moral.
A la par de la renovación del arbitraje, el análisis plantea la urgencia de realizar una auditoría profunda y la consecuente depuración del registro electoral. Esta medida tiene como objetivo eliminar los centros de votación irregulares o inexistentes, descritos en el texto de origen como focos de irregularidades durante los últimos 27 años. Asimismo, se propone garantizar el ejercicio del derecho al sufragio para todos los ciudadanos venezolanos residentes en el exterior, independientemente de su estatus migratorio en los países de acogida.
Otro aspecto crítico abordado por Estacio Z es la resolución de disputas electorales. El autor advierte que recurrir nuevamente al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para dirimir controversias representaría un grave error político debido a la falta de independencia de dicha institución. En su lugar, propone la creación de un organismo ad-hoc, de carácter imparcial y cuyas decisiones sean de obligatorio cumplimiento, como una alternativa constitucional y transitoria para resolver los conflictos que surjan en la materia.
Renovación integral de poderes y justicia de transición
El planteamiento expuesto por Omar Estacio Z subraya que los procesos electorales futuros no deben limitarse exclusivamente a la elección de la Presidencia de la República. El autor argumenta que es indispensable renovar de manera simultánea la totalidad de los cargos de elección popular y los órganos del poder público, incluyendo a los magistrados del TSJ, la Fiscalía General de la República, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General y el directorio del Banco Central de Venezuela. Según el columnista, omitir esta renovación integral dejaría a un eventual nuevo mandatario expuesto a bloqueos y presiones institucionales por parte de los poderes preexistentes.
En el ámbito judicial y de derechos humanos, la propuesta exige la liberación inmediata y por derecho (ipso iure) de las personas detenidas por motivos políticos. Para abordar la conflictividad acumulada durante casi tres décadas, Estacio Z sugiere un esquema de justicia que contemple la aplicación de amnistías o medidas de gracia para delitos menores cometidos en los últimos 27 años, y el estricto apego al debido proceso para aquellos señalados por crímenes graves o atroces, garantizando juicios justos y sanciones ejemplares sin caer en represalias o linchamientos públicos.
Gestión de recursos y el rol de la comunidad internacional
Finalmente, el análisis aborda la gestión de la ayuda destinada a la reconstrucción de las zonas afectadas por los sismos registrados el pasado 24 de junio. Estacio Z propone que la administración de estos recursos humanitarios no quede en manos de las estructuras del gobierno de transición, sino que sea delegada a una entidad administrativa independiente, inspirada en esquemas de supervisión internacional previos como la denominada Operación Resolución Absoluta (ORA), implementada a principios de año para evitar acciones unilaterales.
Esta medida de control financiero busca, según el autor, prevenir desvíos de fondos y asegurar que la asistencia llegue de manera efectiva a las poblaciones damnificadas, evitando que se repitan situaciones de irregularidades de gestión como las ocurridas tras los deslaves e inundaciones de diciembre de 1999. Para