Ciudad Guayana, estado Bolívar – Un velo de luto y desolación cubre los hogares de cientos de jubilados y pensionados en Caroní, donde la desatención médica se ha cobrado la vida de al menos 23 extrabajadores municipales en los últimos dos años. La precaria situación de más de 1200 personas, entre extrabajadores de la Alcaldía de Caroní y personas con discapacidad, se ha convertido en un grito silencioso que resuena en los pasillos de una institución que, según denuncian, les ha dado la espalda, sumiéndolos en una batalla diaria contra la enfermedad y la indiferencia.
La Comisión de Jubilados, Pensionados y Discapacitados de la Alcaldía de Caroní ha levantado su voz para denunciar una realidad desgarradora: la pérdida de vidas que pudieron haberse salvado con una atención de salud oportuna. Estos hombres y mujeres, que dedicaron años de su vida al servicio público, hoy enfrentan un crepúsculo marcado por la angustia de no poder acceder a los tratamientos, medicamentos o exámenes que sus cuerpos envejecidos y enfermos demandan. Es una muerte lenta, una agonía que se vive en la soledad de la espera, mientras las deudas laborales se acumulan y los servicios de salud se desvanecen.
La Deuda Que Asfixia y Mata
José Gregorio Vásquez, vocero de los extrabajadores, no oculta su indignación al señalar la deuda acumulada de 37 meses por concepto de cesta ticket, una obligación que la Alcaldía de Caroní ha incumplido flagrantemente, violando la cláusula 87 del contrato colectivo. Esta deuda, que para muchos representa el único ingreso adicional para cubrir necesidades básicas, se ha convertido en una barrera insalvable para acceder a la salud. “Han fallecido más de 23 compañeros jubilados por no tener cómo cubrir sus necesidades médicas prioritarias. Muchos murieron esperando medicinas y atención, en la más absoluta desesperanza”, relata Vásquez con una voz cargada de dolor y frustración. La imposibilidad de comprar un simple analgésico, un medicamento para la tensión o realizarse un examen diagnóstico, condena a estos héroes anónimos a un desenlace fatal que pudo haberse evitado.
La situación de los jubilados de Caroní no es un caso aislado, sino un espejo de la profunda crisis humanitaria que azota a la fuerza laboral de Guayana. Las organizaciones sindicales de las empresas básicas de la región han venido alertando desde hace años sobre un escenario similar, donde la desidia institucional y el colapso de los servicios de salud han cobrado un peaje inaceptable en vidas humanas. La tragedia se extiende, tejiendo una red de sufrimiento que abarca a miles de familias en todo el estado Bolívar.
