Metáfora de un país: Pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia en ruinas
Por: Andreina Mujica @andreinamujica El Pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia 2026 ofrece hoy una imagen desoladora y de absoluto abandono, encontrándose completamente destrozado y cerrado al público ante el riesgo inminente de un colapso estructural. Esta crítica situación impide que la histórica joya arquitectónica diseñada por Carlo Scarpa en los Giardini pueda
El Pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia permanece cerrado al público durante la 61ª Exposición Internacional de Arte, titulada "In Minor Keys", debido a un avanzado estado de deterioro en su infraestructura y al riesgo de un colapso estructural. De acuerdo con un reporte de la periodista Andreina Mujica publicado por el medio digital El Pitazo, las condiciones físicas del inmueble han impedido el desarrollo regular de las actividades de la representación venezolana en el prestigioso evento cultural. Mientras que las sedes del Arsenale y Forte Marghera continúan con su agenda habitual, el pabellón nacional, ubicado en los históricos Giardini de la ciudad italiana, mantiene sus puertas cerradas por motivos de seguridad.
La clausura del espacio ocurre en un momento de visibilidad internacional para el arte contemporáneo, privando a los creadores locales y a la comunidad en el exterior de una de las vitrinas culturales más influyentes del mundo. Las imágenes difundidas sobre el estado actual del edificio muestran daños severos que comprometen la estabilidad de la obra, la cual requiere una intervención técnica profunda para recuperar su funcionalidad y preservar su valor patrimonial.
Un hito de la arquitectura moderna bajo riesgo estructural
El edificio que alberga la representación venezolana es una pieza de alto valor histórico y arquitectónico. Construido entre 1954 y 1956, el pabellón fue diseñado por el reconocido arquitecto italiano Carlo Scarpa, maestro del detalle y de la integración de la luz natural. Según los registros históricos de la Bienal, esta estructura representa la única obra que Scarpa diseñó desde sus cimientos para una nación extranjera dentro del recinto de los Giardini.
La edificación fue impulsada a mediados de la década de 1950 durante el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, en un período caracterizado por el auge de la modernidad constructiva en Venezuela. La gestión para la asignación del proyecto estuvo a cargo del arquitecto e historiador Graziano Gasparini, quien facilitó el vínculo con las autoridades de la época para consolidar la presencia del país en Venecia.
El diseño de Scarpa destaca por una composición geométrica basada en dos volúmenes cúbicos de hormigón visto, los cuales se conectan mediante un patio exterior de transición. El arquitecto concibió el espacio para propiciar un diálogo constante entre la vegetación de los jardines venecianos, la luz natural que ingresa por grandes ventanales y las piezas artísticas exhibidas en su interior. Sin embargo, las características técnicas del hormigón visto y los detalles estructurales de la obra requieren un mantenimiento constante y especializado que, según el reporte de El Pitazo, no se ha ejecutado de manera continua durante los últimos años.
Los antecedentes del deterioro: la edición de 2024
La situación de vulnerabilidad del pabellón no es reciente. Durante la 60ª edición de la Bienal de Venecia, celebrada en 2024, el espacio albergó la obra del artista cinético venezolano Juvenal Ravelo. En aquella oportunidad, la propuesta artística, que incluía murales interactivos y juegos ópticos característicos del cinetismo nacional, contrastó con las deficiencias físicas del entorno.
De acuerdo con las crónicas y reportes de la prensa internacional especializada de ese año, los visitantes y críticos de arte señalaron la presencia de filtraciones de agua, grietas visibles en las paredes de hormigón y una notable falta de restauración en la estructura de Scarpa. A pesar de que el pabellón logró mantenerse abierto para mostrar el trabajo de Ravelo, las advertencias sobre el deterioro acumulado de la infraestructura ya eran recurrentes entre los especialistas que asistieron al evento.
El informe de Andreina Mujica indica que las interrupciones en los planes de conservación preventiva y la ausencia de un presupuesto sostenido para la restauración del inmueble han acelerado los daños en los elementos estructurales. Esto ha llevado a que, para la edición de 2026, las autoridades de control técnico de la Bienal y los equipos de seguridad locales determinaran la inviabilidad de abrir el espacio al público por el peligro que representa para los asistentes.
Respuestas institucionales e implicaciones culturales
La representación oficial de Venezuela en estos espacios internacionales recae sobre las instituciones del Estado, coordinadas en diversas oportunidades por funcionarios de la administración central, incluyendo ministerios del área cultural y vicepresidencias como la de Delcy Rodríguez. Frente a la paralización de las actividades dentro del pabellón físico, la estrategia de comunicación institucional ha consistido en la colocación de gigantografías con imágenes de archivo de Carlo Scarpa y mensajes con el lema "Venezuela Renacerá".
Esta medida publicitaria ha sido evaluada por diversos observadores del sector cultural como un paliativo que no resuelve la problemática de fondo: la pérdida de un espacio propio de exhibición en los Giardini. La ausencia de un pabellón operativo limita la capacidad de difusión de las artes visuales del país y debilita la presencia diplomática y cultural que Venezuela construyó en Europa desde mediados del siglo pasado.
El cierre forzoso del edificio plantea interrogantes sobre el destino de los fondos destinados a la representación exterior y la preservación del patrimonio nacional en el extranjero. La falta de mantenimiento preventivo no solo afecta la imagen del país en los circuitos artísticos globales, sino que también pone en riesgo de pérdida irreversible una de las pocas obras de Carlo Scarpa declaradas de interés arquitectónico en Italia.
El impacto en la proyección del arte venezolano
La Bienal de Venecia es considerada una de las plataformas de diplomacia cultural más importantes del mundo. Para los artistas venezolanos, tanto los residentes en el país como aquellos que forman parte de la diáspora, el pabellón propio representaba una oportunidad única de diálogo con las corrientes contemporáneas globales sin depender de espacios compartidos o de iniciativas de terceros países.
La inactividad del pabellón interrumpe una tradición de participación que sobrevivió a diversas crisis políticas y económicas a lo largo de las últimas décadas. La paralización de este espacio expositivo evidencia las dificultades logísticas e institucionales que enfrenta la gestión cultural del Estado venezolano, caracterizada en los últimos años por la centralización y la reducción de presupuestos para la conservación de infraestructuras clave.
La recuperación del Pabellón de Venezuela requerirá un esfuerzo conjunto que involucre a especialistas en restauración de hormigón armado, historiadores de la arquitectura y la cooperación de las autoridades venecianas, bajo un esquema de transparencia técnica y financiera que garantice la devolución de su valor original a esta joya del patrimonio arquitectónico moderno.