Tras el doble terremoto que afectó a La Guaira, la preocupación por la posible aparición de epidemias debido a la acumulación de cadáveres ha generado inquietud entre los sobrevivientes. Sin embargo, especialistas en salud han desmentido el riesgo de brotes infecciosos directamente relacionados con los cuerpos en descomposición, aunque advierten sobre otros peligros sanitarios asociados a la emergencia.
Médicos consultados por Crónica Uno, junto con declaraciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), han aclarado que los restos humanos no suelen ser el origen de epidemias. En cambio, las principales amenazas para la salud pública en zonas de desastre se vinculan con la interrupción de servicios básicos como el acceso a agua potable, saneamiento y la atención médica. El llamado es a mantener la calma y a no difundir rumores infundados que puedan generar pánico.
Desmontando el mito de los cadáveres y las epidemias
El temor a que los cuerpos en descomposición desencadenen brotes de enfermedades infecciosas es una preocupación recurrente después de desastres naturales con gran número de víctimas. No obstante, Patricia Valenzuela, infectóloga y expresidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, ha citado documentos de la OPS y la OMS para especificar que el olor a putrefacción, aunque intenso, no implica un riesgo sanitario para la comunidad. Según Valenzuela, la transmisión de microorganismos patógenos requiere un contacto directo de persona a persona con el agente infeccioso, algo que no ocurre por la simple presencia de cadáveres.
El fuerte olor que persiste en La Guaira se debe a la acelerada descomposición de los cuerpos, un proceso que se ha visto exacerbado por el colapso de los sistemas de refrigeración y las altas temperaturas, que en la zona pueden alcanzar los 40 grados Celsius. Aunque las inhumaciones comenzaron el 6 de julio en el cementerio Jardines de la Esperanza, ubicado en la vía Carayaca, para mitigar la situación, el hedor continúa, incrementando la angustia de los residentes, quienes solicitan mayor celeridad en el manejo de los cuerpos recuperados.




