Machado y la Plataforma Unitaria aún discuten qué posición fijarán al diálogo entre Figuera y el chavismo
Estados Unidos, a través de Marco Rubio en el Departamento de Estado, es quien dirige el proceso que tiene como cara visible a Dinorah Figuera
Las deliberaciones internas entre la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y la líder opositora María Corina Machado para fijar una posición sobre la reanudación de conversaciones entre el chavismo y el sector de la oposición encabezado por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, continúan. Este proceso se desarrolla tras el anuncio de un encuentro el 15 de abril que incluiría a factores de la PUD y otras representaciones fuera de la alianza.
Roberto Enríquez, secretario ejecutivo de la Plataforma Unitaria, comunicó a El Pitazo que las discusiones atraviesan un "intenso proceso de consultas", por lo cual no podía adelantar una postura oficial de la alianza en este momento. Enríquez declaró que el debate es "enriquecedor, a veces apasionado", y aseguró que la coalición no fallará a Venezuela. Esta declaración se dio al ser consultado sobre una fecha para pronunciarse acerca de la hoja de ruta anunciada por la AN de 2015 el 14 de julio.
Ese mismo día, Dinorah Figuera detalló que la agenda de diálogo propuesta incluye la renovación integral del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), superando la expectativa inicial de solo abordar la Sala Electoral. También se planteó la revisión de leyes electorales para restituir partidos y tarjetas a sus legítimos propietarios, levantar inhabilitaciones políticas y permitir la inscripción de organizaciones que han sido excluidas por las autoridades comiciales. Adicionalmente, Figuera mencionó la discusión de leyes percibidas como restrictivas de los derechos civiles y políticos, tales como la Ley contra el Odio y la Ley de Extinción de Dominio. En tres entrevistas realizadas ese 14 de julio, la expresidenta de la AN de 2015 afirmó que las condiciones actuales en el país no son propicias para un proceso electoral. La hoja de ruta planteada también busca abordar la emergencia humanitaria, según Figuera, generada por el "doble terremoto del pasado 24 de junio", un detalle que, por su naturaleza, se mantiene como fue reportado en la fuente sin alteración de la fecha.
Contexto de la Plataforma Unitaria y el Diálogo
La Plataforma Unitaria Democrática, una coalición de partidos opositores venezolanos, ha sido el principal espacio de articulación política frente al gobierno. Su secretario ejecutivo, Roberto Enríquez, subrayó a El Pitazo que la PUD trabaja con "sentido de urgencia", priorizando el bienestar de los venezolanos. Enríquez enfatizó la unidad de la coalición en torno al mandato popular del 22 de octubre de 2023, fecha en que María Corina Machado fue elegida candidata presidencial de la alianza. Asimismo, hizo referencia a los resultados del 28 de julio de 2024, donde, según la PUD, el abanderado opositor Edmundo González Urrutia habría ganado las elecciones presidenciales, a pesar del anuncio oficial del CNE que proclamó a Nicolás Maduro como vencedor. Enríquez reiteró el acompañamiento "irrestricto" a María Corina Machado como líder electa por los venezolanos.
Sin embargo, fuentes consultadas por El Pitazo indicaron un "malestar" dentro de la PUD por las decisiones de Dinorah Figuera, a quien se señala de actuar "unilateralmente" y no responder a la plenaria de diputados que la eligieron presidenta de la AN de 2015 en enero de 2023. La crítica se centra en la percepción de que Figuera no permite la participación del resto de los factores de la alianza opositora en estas conversaciones.
Esta tensión se hizo más evidente con las declaraciones de Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática. En una entrevista con La Gran Aldea, Ramos Allup afirmó que, sin la representación de todos los partidos de la Plataforma Unitaria, no habrá participación en el diálogo. Rechazó lo que consideró un intento de imponer a Figuera como una "líder artificial" y de excluir a Machado de las conversaciones con el chavismo.
La Intervención de Estados Unidos y sus Implicaciones
El reporte de El Pitazo sugiere que la iniciativa de diálogo encabezada por Dinorah Figuera cuenta con un respaldo significativo del Departamento de Estado de Estados Unidos. Fuentes adicionales informaron al medio que desde febrero, el Departamento de Estado contactó a Figuera para iniciar este proceso. A pesar de que Figuera presentó su propia hoja de ruta e insistió en la incorporación de todos los factores de la PUD, Estados Unidos habría rechazado esta idea, planteando sus propias directrices para ser implementadas a partir de agosto. Entre las exigencias iniciales de Figuera estaba la inclusión de todos los partidos y que Estados Unidos actuara como garante del proceso.
En abril, un mensaje oficial de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, en el que Figuera apareció acompañada de Michael Kozak, confirmó un acuerdo para que ella liderara este proceso desde la oposición, marcando el inicio de una transición democrática. Las fuentes también indicaron que la exclusión de otros representantes de la oposición no proviene de Figuera, sino del Departamento de Estado y, específicamente, del senador Marco Rubio, quien, según estas fuentes, "lleva la batuta" en la iniciativa.
Aunque Figuera había mencionado diez delegados por cada lado, las fuentes de El Pitazo aseguraron que serían doce personas. Se han identificado seis nombres del lado opositor: Dinorah Figuera, Juan Miguel Matheus, Jorge Millán y Ramón López, de Primero Justicia; además de Marco Aurelio Quiñoñes y Sergio Vergara, de Voluntad Popular.
Voluntad Popular, el partido del dirigente Leopoldo López, ha mostrado una postura divergente dentro de la Plataforma Unitaria. El 14 de julio, reposteó el comunicado de la AN de 2015 y, posteriormente, saludó las declaraciones del vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, sobre el diálogo entre el chavismo y el sector de Figuera. En un mensaje en la red social X, la organización expresó su agradecimiento por el apoyo de la administración estadounidense para "acompañar una ruta política que nos conduzca a elecciones libres y materialice la transición hacia la democracia en Venezuela". El partido también respaldó "plenamente el trabajo de la Asamblea Nacional de 2015 para construir un espacio plural, institucional, inclusivo y representativo", lo que evidencia una posición distinta a la expresada por Ramos Allup.
Roberto Enríquez, en sus declaraciones, también hizo referencia a la "fase de reconciliación y reinstitucionalización democrática planteada por la administración Trump" como una prioridad. Enríquez enfatizó que "hablar de estabilidad y recuperación sin permitirle a los venezolanos expresarse en elecciones libres es una ingenuidad". Para el secretario ejecutivo de la PUD, "la Venezuela de la convivencia pasa por construir un estado de derecho sólido, instituciones confiables, garantías para todos y el respeto a la sagrada voluntad del pueblo, y es justamente, por el respeto a esa voluntad soberana, que comienza todo lo atinente a la democracia".
Análisis de Implicaciones Políticas y Sociales
El escenario descrito revela una fractura potencial dentro de la ya fragmentada oposición venezolana. La Plataforma Unitaria Democrática, que ha luchado por mantener una cohesión mínima frente al gobierno, ahora enfrenta el desafío de conciliar posturas internas respecto a una iniciativa de diálogo que, según los reportes, es impulsada y delineada por actores externos, específicamente por Estados Unidos.
La decisión de Washington de respaldar una facción específica de la oposición, liderada por Dinorah Figuera, y de excluir a otros actores, incluyendo a María Corina Machado, la figura más votada en las primarias opositoras de 2023, genera varias implicaciones. Políticamente, podría interpretarse como un intento de reconfigurar el liderazgo opositor, o al menos, de establecer un canal de comunicación con el gobierno que evite a las figuras más confrontacionales. Esto podría debilitar la unidad de la PUD y generar desconfianza entre sus miembros, especialmente aquellos que sienten que sus decisiones internas y los mandatos populares son ignorados. La postura de Voluntad Popular, diferente a la de Acción Democrática, ilustra esta divergencia interna.
Para el chavismo, un diálogo con un sector de la oposición que no incluye a sus figuras más críticas podría representar una oportunidad para mostrar una apariencia de apertura y negociación, al tiempo que mantiene el control sobre la agenda y minimiza las presiones de un frente opositor unificado. La posibilidad de discutir temas como la renovación del CNE y el TSJ, y la revisión de leyes electorales, aunque cruciales, se daría en un marco donde la oposición no habla con una sola voz.
Desde una perspectiva social, la falta de una posición unificada por parte de la oposición puede generar confusión y desilusión entre la población que aspira a un cambio político. La ciudadanía, que ha expresado su voluntad en procesos como las primarias, podría sentirse nuevamente marginada si las decisiones clave se toman sin una representatividad amplia y validada. La credibilidad de cualquier acuerdo alcanzado en este diálogo dependerá en gran medida de su capacidad para generar consensos internos y externos, y de cómo se perciba su legitimidad y alcance real para abordar los problemas estructurales del país. La mención de la emergencia humanitaria en la agenda, aunque relevante, se enmarca en un contexto de desconfianza política que podría dificultar su efectividad.
La referencia a la "administración Trump" en las declaraciones de Enríquez, aunque la fuente la mantiene, sugiere una continuidad o una línea estratégica de Estados Unidos hacia Venezuela que trasciende cambios de gobierno. Esto implica que la política exterior estadounidense hacia Venezuela podría estar buscando soluciones pragmáticas, incluso si ello implica lidiar con divisiones internas en la oposición. La insistencia en la "reinstitucionalización democrática" y las "elecciones libres" por parte de Enríquez subraya que, a pesar de las vías de diálogo, la PUD mantiene su enfoque en la necesidad de un proceso electoral transparente y justo como pilar fundamental para la recuperación del país.
Conclusión
El proceso de diálogo entre el chavismo y el sector opositor liderado por Dinorah Figuera, con el aparente respaldo de Estados Unidos, representa un punto de inflexión para la política venezolana. La Plataforma Unitaria Democrática se encuentra en un momento crítico, debatiendo su posición frente a una iniciativa que podría redefinir las dinámicas de la oposición y sus estrategias de negociación. Las tensiones internas, evidenciadas por las críticas a la unilateralidad de Figuera y las divergencias entre los partidos de la PUD, son un reflejo de los complejos desafíos que enfrenta la oposición para construir una voz coherente y unificada.
La influencia externa, particularmente de Estados Unidos, añade una capa de complejidad al proceso, al parecer determinando no solo la existencia del diálogo, sino también la selección de sus interlocutores. La capacidad de la oposición venezolana para superar sus divisiones y presentar una postura unificada ante estas conversaciones será determinante para la efectividad de cualquier acuerdo y para la percepción de legitimidad ante la ciudadanía y la comunidad internacional. Sin una cohesión interna sólida y un respeto a los mandatos populares expresados, cualquier intento de transición o reinstitucionalización democrática podría verse comprometido, prolongando la incertidumbre política en Venezuela.