La devastación causada por los terremotos del 24 de junio en Venezuela, más allá de la tragedia humana y material, ha expuesto de manera cruda las profundas fallas del Estado venezolano, intensificando la urgencia de una transición política que, según la dirigente María Corina Machado, no solo no se anula, sino que se refuerza. La líder de Vente Venezuela argumentó que la respuesta ciudadana ante la emergencia, en contraste con la ausencia institucional, ha modificado la percepción colectiva, revelando un país herido pero también una sociedad con una renovada conciencia sobre la fragilidad del sistema y la imperante necesidad de un cambio estructural.
Un País Resquebrajado: La Falla del Estado Frente a la Catástrofe
Los sismos del pasado 24 de junio no solo provocaron un colapso físico de infraestructuras vitales, sino que también desnudaron lo que Machado describió en una entrevista con Erika de la Vega en su podcast "En defensa propia" como un "derrumbamiento moral" del entorno político nacional. La magnitud de la catástrofe, que alteró la agenda pública para concentrarla en la asistencia humanitaria, puso de manifiesto la incapacidad crónica del Estado para responder eficazmente a una crisis de esta envergadura. Mientras la población se organizaba en una red de solidaridad espontánea para atender a los afectados, la ausencia de una coordinación gubernamental robusta y de recursos adecuados se hizo palpable, evidenciando años de negligencia y desmantelamiento institucional.
Machado enfatizó que esta tragedia ha transformado la psique colectiva, llevando a los ciudadanos a una exigencia de verdad y transparencia para poder sentar las bases de una planificación futura. "Hoy somos una Venezuela distinta a la de hace una semana", afirmó, sugiriendo que la profundidad de la herida va más allá de lo material, alcanzando las "caretas" y "mentiras" que, a su juicio, han caracterizado la política nacional. Este escenario, donde la ciudadanía ha tomado las riendas de la emergencia, ha revelado con brutalidad las deficiencias estructurales acumuladas durante años, confirmando la percepción popular de un Estado ineficaz y desprovisto de la capacidad para proteger a sus ciudadanos. En este contexto, la dirigente, quien ha manifestado su intención de regresar al país para contribuir a los esfuerzos de ayuda, subraya la profunda necesidad de que sus "manos sean útiles" en la reconstrucción no solo física, sino también moral y espiritual de la nación.



