Los últimos momentos de un día que terminó en tragedia

Los últimos momentos de un día que terminó en tragedia

Globos rojos y negros y un Mickey Mouse decoraban ese apartamento en el séptimo piso de Residencias Caribe, en Playa Grande, La Guaira. Dylan corría entre sus primos y vecinos mientras los adultos conversaban y terminaban de recibir a los invitados que iban llegando poco a poco. Cumplía cuatro años, exactamente ese 24 de junio.

Redacción Libertad VZLA
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Redacción Libertad VZLA

Equipo editorial24 jul. 2026

Un mes después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el centro norte costero de Venezuela el pasado 24 de junio, la brecha entre los registros oficiales de víctimas y las estimaciones de las iniciativas civiles evidencia la magnitud de la catástrofe. De acuerdo con un reporte del portal de investigación Runrun.es, el evento sísmico interrumpió de forma abrupta la cotidianidad de miles de familias en el estado La Guaira, dejando un saldo de miles de fallecidos y una cifra aún mayor de personas cuyo paradero sigue sin esclarecerse. La falta de datos consolidados sobre los desaparecidos ha llevado a la propia ciudadanía a organizar sus propios sistemas de búsqueda y documentación de víctimas en medio de la emergencia.

La magnitud del desastre en cifras oficiales y ciudadanas

El balance oficial de la catástrofe ha mostrado un incremento progresivo con el paso de las semanas. Según los datos suministrados por la administración de Delcy Rodríguez, el número de personas fallecidas asciende a 5.398, mientras que la cifra de heridos se sitúa en 16.740. Estas estadísticas oficiales, sin embargo, omiten un registro detallado sobre las personas que continúan desaparecidas bajo las estructuras colapsadas o en las zonas afectadas.

Ante este vacío de información gubernamental, la sociedad civil organizada implementó herramientas de registro independiente. De acuerdo con Runrun.es, la plataforma digital "Desaparecidos Terremoto Venezuela", desarrollada por el ciudadano Jorge Bastidas, fue creada con el propósito de centralizar reportes, facilitar la localización de sobrevivientes y documentar los casos que aún no han sido resueltos por las autoridades. Hasta la fecha, la base de datos de esta iniciativa ciudadana contabiliza más de 29.000 personas cuyo paradero actual no ha podido ser confirmado por sus familiares.

El colapso en Playa Grande: historias interrumpidas

El sector de Playa Grande, ubicado en Catia La Mar, estado La Guaira, fue uno de los puntos donde el impacto de los movimientos telúricos se sintió con mayor fuerza. La tarde del 24 de junio, un día feriado nacional en el que además se celebraban las festividades locales de San Juan, albergaba diversas actividades familiares y comunitarias que fueron suspendidas de forma inmediata a las 6:04 de la tarde, momento en el que se registró el primer sismo de magnitud 7,2.

En las Residencias Oasis Beach, una estructura utilizada para hospedajes temporales a través de plataformas como Airbnb, se encontraba la familia conformada por Yusbeilin Martínez, Luis Sulvarán y sus hijos Camilo, de 13 años, e Ivanna, de 8 años. Según los datos recopilados por Runrun.es, la familia se encontraba alojada en este sector costero con el propósito de trasladarse al día siguiente al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, desde donde viajarían a Colombia para que la menor de las hijas participara en una competencia de gimnasia.

A pocos kilómetros de ese lugar, en otra zona residencial de Playa Grande, una docente regresaba a su hogar acompañada de sus dos hijas tras participar en una jornada de atención oftalmológica que había convocado a decenas de habitantes de la parroquia aprovechando el día festivo. En paralelo, la atención de la comunidad también se centraba en las horas previas al partido de fútbol entre Brasil y Escocia, correspondiente a la fase de grupos de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, un evento que concentraba el interés de los vecinos antes del desastre.

La tragedia de Residencias Caribe

El impacto estructural en Playa Grande se evidenció de manera crítica en las Residencias Caribe, un complejo habitacional de doce pisos de altura. En el séptimo piso de este edificio se desarrollaba una reunión familiar para celebrar el cumpleaños número cuatro de Dylan Vásquez, nacido el 24 de junio de 2022. La celebración, que se había convertido en una tradición anual para la familia, reunió a numerosos parientes y vecinos debido al día de asueto nacional.

De acuerdo con el testimonio de Alejandro Velásquez, obtenido por Runrun.es, en el apartamento de su hermana se encontraban reunidas al menos diecisiete personas. Entre los asistentes estaban su madre, Victoria Zambrano, de 65 años; su hermana, Dayana López, de 38 años; su cuñado, Wilfred Vásquez, de 39 años; sus sobrinos Dylan (el cumpleañero) y Diego, de 9 años; su expareja, Yerlin Hernández, de 46 años; su nieto, Massimo Velásquez, de 2 años; y su sobrina, Eyleen Hernández, de 13 años. Asimismo, se encontraban los padres de Wilfred, Aneris y Enrique Tovar, de 64 y 80 años respectivamente, junto a su hermano Wilner Vásquez, de 36 años, además de seis niños invitados y varios residentes del edificio.

Velásquez, quien se encontraba trabajando a pocas cuadras del lugar en las Residencias Mar Azul, relató que algunos familiares no asistieron al evento debido a las lluvias de la tarde o por presentar malestares de salud, factores que determinaron su seguridad frente al colapso. Minutos antes del sismo, a las 5:00 de la tarde, los asistentes compartieron imágenes de la celebración a través de plataformas de mensajería, las cuales constituyen el último registro visual de la reunión.

Labores de rescate y la reconstrucción de la memoria

El primer temblor de las 6:04 de la tarde interrumpió de forma inmediata las comunicaciones. Eduard Velásquez, hijo de Alejandro, se encontraba realizando una videollamada con su madre, Yerlin Hernández, en el momento exacto en que la señal telefónica se perdió debido al corte de los servicios básicos e infraestructura de telecomunicaciones en la región costera.

Al trasladarse al sitio, Alejandro Velásquez constató que la estructura de doce pisos de Residencias Caribe se había reducido a una acumulación de concreto y hierro. Ante la ausencia inicial de equipos pesados de remoción, los propios familiares, vecinos, voluntarios y mineros procedentes de otras regiones del país asumieron las labores de búsqueda manual entre los escombros.

Durante un período de 24 días continuos, Velásquez participó activamente en los trabajos de rescate dentro de la estructura colapsada. Según su propio testimonio registrado por Runrun.es, durante la noche del mismo 24 de junio logró colaborar directamente en la extracción con vida de tres personas que se encontraban atrapadas en la Torre A del complejo residencial. Las labores de búsqueda en la zona han continuado de manera sostenida, enfrentando las dificultades técnicas de remover los restos de edificaciones de gran escala con recursos limitados.

El impacto de este doble sismo en el litoral central venezolano ha reconfigurado la dinámica social y familiar de la región. Mientras las familias continúan la búsqueda de respuestas sobre los miles de desaparecidos no contabilizados en los balances oficiales, las iniciativas ciudadanas siguen siendo la principal herramienta de registro y apoyo para las víctimas de una de las mayores emergencias sísmicas registradas en la historia reciente del país.

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