Lo bueno, lo malo y lo feo del Mundial 2026

Lo bueno, lo malo y lo feo del Mundial 2026

Acaba de finalizar el máximo evento del deporte más popular del planeta. Como decía un periodista, efectivamente el Mundial no resuelve los problemas de la humanidad, pero, al menos durante los 40 días de duración, configuró un alivio temporal a las tribulaciones que ahogan a los pueblos en los cinco continentes. Y eso ya es

Redacción Libertad VZLA
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Redacción Libertad VZLA

Equipo editorial22 jul. 2026

La vigésima tercera edición de la Copa Mundial de Fútbol finalizó con la coronación de España, que obtuvo su segundo título tras derrotar a Argentina en el partido decisivo. Este torneo, que se extendió durante 40 días, funcionó como un espacio de tregua y distracción para diversas poblaciones afectadas por crisis humanitarias, conflictos armados y desastres naturales en distintos puntos del planeta. De acuerdo con un análisis publicado por el portal de periodismo ciudadano Runrun.es, el evento deportivo reflejó tanto el crecimiento de la disciplina en nuevos mercados como los severos desafíos logísticos de un torneo multisede y las tensiones que se trasladaron a las plataformas digitales.

El fútbol se consolida como la disciplina más practicada del mundo, con una masa de seguidores estimada entre 3.500 y 4.000 millones de personas de una población global de 8.000 millones, según los datos recopilados por el medio de comunicación de origen. Esta penetración cultural quedó evidenciada en la forma en que se consumieron los encuentros en contextos de alta vulnerabilidad. El reporte de Runrun.es documentó cómo los habitantes de la Franja de Gaza siguieron los partidos en medio de las ruinas, mientras que en Kiev, la capital ucraniana, la población se reunió en establecimientos comerciales para ver las transmisiones a pesar de los bombardeos rusos. Asimismo, en Bangladés se registraron movilizaciones masivas en apoyo a la selección argentina, y en Venezuela, comunidades afectadas por sismos recientes también buscaron espacios de esparcimiento en torno a la competencia.

El debate sobre la expansión del formato y el crecimiento en Norteamérica

Uno de los puntos más discutidos por los especialistas deportivos antes y durante el torneo fue el incremento a 48 selecciones participantes. Aunque diversos sectores de la crítica especializada consideraron excesivo este número en comparación con los formatos históricos, el análisis de Runrun.es defiende la ampliación basándose en el rendimiento mostrado por selecciones de confederaciones tradicionalmente menos favorecidas.

El desempeño de los equipos de la Confederación Africana de Fútbol sirve como argumento para justificar la apertura del torneo. De las nueve selecciones de esa región que asistieron al evento, ocho lograron avanzar de la ronda de doce grupos a las fases de eliminación directa. Entre los hitos destacados de la competición se encuentran la eliminación de Uruguay, dos veces campeona del mundo, a manos de Cabo Verde; el partido disputado por el Congo, que estuvo cerca de superar a Portugal; y el empate técnico que Ghana le propinó a la selección de Inglaterra. Estos resultados demuestran un cierre en la brecha competitiva entre las potencias tradicionales y los países emergentes en el ámbito futbolístico.

De manera simultánea, el torneo evidenció la consolidación del fútbol en mercados donde históricamente no ha sido el deporte predominante, específicamente en Canadá y Estados Unidos. La asistencia multitudinaria a los estadios de estos países se vio potenciada por el impacto mediático y deportivo de la incorporación de Lionel Messi a la Major League Soccer (MLS) en el año 2023. Este factor ha permitido que el fútbol compita de manera más directa en niveles de audiencia y comercialización con disciplinas fuertemente arraigadas en el público norteamericano, tales como el béisbol, el baloncesto y el fútbol americano.

Fatiga logística y los precedentes de la instrumentalización política

A pesar del éxito en audiencias, la distribución geográfica de la competencia generó inconvenientes que afectaron el rendimiento de los atletas. La organización conjunta entre México, Canadá y Estados Unidos implicó traslados de miles de kilómetros entre las distintas sedes. Según detalla el informe de Runrun.es, la amplitud del territorio norteamericano, combinada con los ajustados tiempos de recuperación entre compromisos, provocó un desgaste físico evidente en varias de las plantillas participantes, limitando el rendimiento óptimo en las fases decisivas del campeonato.

Por otra parte, el análisis aborda la relación histórica entre el poder político y el desarrollo de las Copas del Mundo. El texto recuerda precedentes donde regímenes autoritarios intentaron utilizar el evento como herramienta de propaganda ideológica o para encubrir violaciones a los derechos humanos, citando específicamente los casos del Mundial de Italia 1934 bajo el mandato de Benito Mussolini, y el de Argentina 1978 durante la dictadura militar que gobernaba esa nación.

Aunque el reporte aclara que en la edición de 2026 no se presentaron situaciones de injerencia directa de mandatarios gubernamentales sobre las decisiones de los árbitros, como presiones para anular sanciones o tarjetas rojas, se insiste en la importancia de mantener la autonomía de la Federación Internacional de Fútbol Association (FIFA) frente a cualquier intento de tutela o manipulación estatal.

Campañas de descrédito y el desenlace del torneo

El entorno digital de la Copa del Mundo estuvo marcado por altos niveles de confrontación. El balance de Runrun.es señala la proliferación de campañas de descalificación y la difusión de teorías de conspiración en redes sociales dirigidas contra la selección de Argentina y su capitán, Lionel Messi. Esta hostilidad en las plataformas digitales fue cuestionada por figuras históricas del deporte, entre ellas el exjugador brasileño Cafú, quien instó a los aficionados y profesionales a aceptar los resultados deportivos con respeto hacia los vencedores, calificando las reacciones desmedidas como muestras de frustración.

En el plano estrictamente deportivo, el campeonato finalizó con el triunfo de España sobre Argentina, lo que otorgó al conjunto europeo su segundo campeonato mundial. A pesar de la derrota en la final, el desempeño de Lionel Messi fue valorado de forma positiva dentro del análisis, consolidando su trayectoria histórica en el fútbol internacional.

La finalización de este torneo marca el inicio del ciclo hacia la Copa del Mundo de 2030, la cual proyecta una nueva expansión para albergar a 64 selecciones nacionales. El análisis de Runrun.es concluye con una perspectiva sobre el futuro de la selección venezolana, la Vinotinto, expresando la aspiración de que el país pueda participar en las próximas citas mundialistas en un contexto de normalización democrática, desarrollo social y recuperación de sus instituciones económicas y morales.

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