El paso consecutivo de las ondas tropicales número 28 y 29 por el territorio venezolano incrementa el riesgo de deslizamientos de tierra en múltiples regiones del país debido a la progresiva saturación de los suelos. De acuerdo con reportes de especialistas publicados por el portal Runrun.es, esta condición de vulnerabilidad física se encuentra agravada por los efectos de los sismos registrados el pasado 24 de junio, lo que debilita la cohesión del terreno frente a las precipitaciones persistentes. Los análisis técnicos advierten sobre la necesidad de monitorear las zonas montañosas y los sistemas de drenaje ante la continuidad del ciclo de lluvias.
Dinámica meteorológica y el estado físico de los terrenos
El ingeniero Valdemar Andrade, profesor jubilado del Departamento de Ingeniería Hidrometeorológica de la Universidad Central de Venezuela, detalló en una entrevista concedida al periodista Román Lozinski en el Circuito Éxitos, que el territorio nacional experimenta los efectos directos de la temporada de ondas tropicales. De una proyección estimada de entre 50 y 55 eventos de este tipo para el período anual en curso, el país registra el tránsito de 27 ondas, dando paso inmediato a la influencia de los sistemas número 28 y 29 durante esta semana.
Según las estimaciones presentadas por Andrade, estas ondas generan un patrón de precipitaciones continuas acompañadas de actividad eléctrica. El impacto de estas lluvias se concentra con mayor intensidad en las regiones sur y occidente del país, áreas geográficas donde además incide un sistema de baja presión proveniente del territorio colombiano. El especialista de la Universidad Central de Venezuela precisó que el agua acumulada por estas precipitaciones constantes penetra en capas terrestres que ya presentan inestabilidad estructural interna, consecuencia de los movimientos telúricos ocurridos a finales de junio.
A este escenario meteorológico se suma la posibilidad de que el fenómeno de El Niño experimente una intensificación hacia el mes de octubre. No obstante, el ingeniero Andrade aclaró que los modelos científicos actuales todavía no permiten definir con precisión matemática cuál será el impacto específico y la magnitud de este evento climático sobre el territorio venezolano durante el último trimestre del año.




