La falla que, según un rescatista de EEUU, quedó expuesta con los terremotos en La Guaira (VIDEO)
El rescatista estadounidense Steve Slepcevic, director de Strategic Response Partners (SRP), aseguró que varios edificios colapsados en La Guaira presentaban graves debilidades estructurales que
CARACAS, Venezuela – Los recientes terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la costa venezolana el pasado 24 de junio no solo dejaron una estela de destrucción y angustia, sino que, según la contundente afirmación de un experimentado rescatista internacional, expusieron una alarmante falla en la médula de la infraestructura de La Guaira: una construcción deficiente y materiales inadecuados que agravaron el colapso de edificaciones. Esta revelación, proveniente de Steve Slepcevic, director de Strategic Response Partners (SRP), no es solo una crítica técnica, sino una llamada de atención sobre la vulnerabilidad sísmica de Venezuela y las profundas implicaciones de años de falta de supervisión y posible corrupción en el sector de la construcción.
Slepcevic, cuya organización ha participado activamente en las operaciones de búsqueda y rescate en la zona costera, no dudó en señalar las graves debilidades estructurales que, a su juicio, quedaron al descubierto tras el sismo. En una entrevista con Steve Bannon en Real America’s Voice, el especialista fue categórico: "La forma en la que estos edificios fueron construidos, el acero no está ahí. Mampostería sin reforzar, materiales débiles, construyeron realmente mal. Con este tipo de terremoto, todo queda expuesto desde el punto de vista de ingeniería". Sus palabras resuenan con la amarga experiencia de una nación que, históricamente, ha enfrentado la furia de la naturaleza con una infraestructura que a menudo no está a la altura de los desafíos.
Un País sobre Fallas: El Contexto Sísmico de Venezuela
Venezuela se asienta en una de las zonas de mayor actividad sísmica del planeta, en la confluencia de las placas tectónicas del Caribe, Nazca y Suramérica. Este entramado geológico es responsable de la existencia de sistemas de fallas activas como la de Boconó, la de San Sebastián y la de El Pilar, que atraviesan el territorio nacional. La Guaira, en particular, se encuentra en una región históricamente susceptible a eventos telúricos, siendo testigo de terremotos devastadores a lo largo de los siglos.
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La memoria colectiva venezolana aún guarda el recuerdo del terremoto de Caracas de 1967, que dejó cientos de muertos y la imagen de modernos edificios colapsados, o el de Cariaco en 1997, que evidenció la fragilidad de las construcciones en el oriente del país. Más recientemente, en 2018, un sismo de magnitud 7.3 con epicentro en el estado Sucre sacudió gran parte del territorio nacional, generando alarma y daños estructurales menores, pero recordando constantemente la imperiosa necesidad de una infraestructura resiliente.
Es en este contexto que las declaraciones de Slepcevic adquieren una dimensión crítica. Si bien Venezuela cuenta con normativas de construcción sismorresistente (como las normas COVENIN, que se encuentran entre las más avanzadas de la región), la aplicación y fiscalización de estas leyes ha sido un punto débil crónico. La expansión urbana desordenada, la autoconstrucción, la corrupción en la otorgación de permisos y la utilización de materiales de baja calidad, especialmente en las últimas décadas, han contribuido a crear un parque inmobiliario que, en muchas zonas, es una bomba de tiempo ante un evento sísmico mayor. La Guaira, con su crecimiento demográfico y la construcción acelerada de viviendas y edificios, no es una excepción a esta realidad.
La Odisea del Rescate y la Burocracia en Tiempos de Crisis
La misión de rescate en La Guaira, narrada por Slepcevic, también arroja luz sobre las complejidades burocráticas y políticas que pueden obstaculizar la ayuda humanitaria en momentos de extrema necesidad. El director de SRP reveló que su equipo, a pesar de su experiencia y certificación internacional, enfrentó dificultades iniciales para ingresar a Venezuela debido a problemas con los permisos migratorios. Esta barrera, que podría haber costado vidas, solo pudo ser superada gracias a la intervención del general Michael Flynn, quien gestionó apoyo con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio para obtener las visas necesarias.
"Hizo un trabajo increíble contactando a Marco Rubio para conseguir nuestras visas y permisos para que nuestro equipo pudiera entrar", afirmó Slepcevic. Este detalle es revelador. En un país sumido en una profunda crisis política y con tensas relaciones diplomáticas con Estados Unidos, la necesidad de recurrir a canales de alto nivel político para facilitar una misión humanitaria subraya las deficiencias institucionales y la injerencia de la política en lo que debería ser una respuesta puramente humanitaria.
A pesar de estos obstáculos, el equipo de Slepcevic, junto a otros grupos de rescate internacionales y nacionales, se concentró en una estructura colapsada donde la información apuntaba a la posibilidad de encontrar personas atrapadas. Con el uso de maquinaria pesada, equipos de elevación y la pericia de especialistas, la esperanza de hallar sobrevivientes se mantuvo viva. Slepcevic destacó la colaboración entre grupos de distintos países, enfatizando que en la emergencia, "nadie está usando banderas. Esto es estrictamente sobre la gente y salvar tantas vidas como sea posible". Una noble declaración que contrasta con la realidad política que a menudo divide y complica.
Implicaciones: Un Llamado a la Rendición de Cuentas y a la Prevención
Las declaraciones de Slepcevic trascienden la inmediatez del rescate para plantear interrogantes profundos sobre las implicaciones a largo plazo para Venezuela.
Ingeniería y Normativas: La falla expuesta por los terremotos exige una revisión exhaustiva de las prácticas de construcción en el país. ¿Se están aplicando las normas COVENIN? ¿Existe una supervisión efectiva por parte de los entes gubernamentales (ministerios, alcaldías, colegios de ingenieros)? La falta de acero, la mampostería sin reforzar y los materiales débiles no son accidentes; son el resultado de omisiones, negligencia o, en el peor de los casos, corrupción. Una investigación transparente es imperativa para identificar a los responsables y establecer correctivos.
Implicaciones Sociales: El colapso de edificios no solo significa la pérdida de vidas y el desplazamiento de familias, sino también un profundo trauma colectivo. La desconfianza en la seguridad de las viviendas y la infraestructura pública se agrava, especialmente para las comunidades de bajos ingresos, a menudo obligadas a vivir en construcciones informales o de dudosa calidad. La reconstrucción no es solo de ladrillos y cemento, sino también del tejido social y la confianza en las instituciones.
Implicaciones Políticas y Económicas: La necesidad de recurrir a la diplomacia de alto nivel para facilitar la entrada de rescatistas internacionales expone la fragilidad de las relaciones exteriores y la burocracia interna del Estado venezolano. En el plano económico, el costo de la respuesta a la emergencia, la rehabilitación de la infraestructura y una posible campaña de reforzamiento sísmico de edificios existentes representaría una carga monumental para un país ya asfixiado por una crisis económica sin precedentes. La inversión extranjera y la confianza en el país se ven aún más mermadas si la infraestructura básica es percibida como insegura. La rendición de cuentas sobre la calidad de las construcciones se convierte en un tema de seguridad nacional y de gobernabilidad.
Hacia un Futuro Resiliente: La Urgencia de la Prevención
El llamado de Slepcevic a la esperanza de nuevos rescates, incluso días después del desastre, resalta la resiliencia del espíritu humano y la dedicación de los equipos de rescate. "Con comida y agua, creo que es nuestra mayor posibilidad para ese milagro. Hemos estado trabajando sin descanso para hacer todo lo que podamos", concluyó. Sin embargo, la verdadera esperanza para Venezuela no solo reside en la capacidad de respuesta post-desastre, sino en la urgencia de la prevención.
Los terremotos en La Guaira son una dolorosa, pero necesaria, advertencia. Es imperativo que las autoridades venezolanas, junto a la sociedad civil y los gremios profesionales, inicien un plan nacional de evaluación y reforzamiento sísmico de edificaciones, especialmente en zonas de alta vulnerabilidad. La aplicación rigurosa de las normativas de construcción, la fiscalización transparente de los proyectos y la educación pública sobre la cultura sísmica son pasos ineludibles. La vida de los venezolanos no puede seguir estando a merced de la improvisación o la negligencia. En "Libertad VZLA", reafirmamos nuestro compromiso de seguir informando y exigiendo la transparencia y la rendición de cuentas necesarias para construir un país más seguro y resiliente para todos.