Repsol esquiva el golpe de la guerra en Oriente Medio. La compañía que preside Antonio Brufau ha minimizado el impacto de la crisis desatada por el bloqueo temporal en el Estrecho de Ormuz gracias a su capacidad para procesar hasta 60 tipos diferentes de crudo.
Desde la compañía reivindican la eficiencia del «sistema de refino», que les otorga «flexibilidad» y «capacidad de adaptación» ante cambios en la coyuntura del mercado como el actual. Estas particularidades dotan a Repsol de mayor margen de maniobra para buscar nuevas fuentes de crudo para, posteriormente, llevar a cabo el proceso de transformación en sus cinco refinerías (A Coruña, Bilbao, Cartagena, Puertollano y Tarragona).
De ellas, A Coruña y Bilbao son las únicas que están ubicadas frente a la costa atlántica, lo que les confiere una condición de puerta de entrada de petróleo procedente del otro lado del charco. Estados Unidos y México han sido históricamente los principales países de origen de los petroleros que recalaban en el Muelle de San Diego.
De acuerdo a los datos del portal Data Comex, del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, las importaciones de crudo con destino a la provincia de A Coruña ascendieron a 2.616 millones de euros en 2025. Un 32,5% (849,5 millones de euros) se correspondía a Estados Unidos, mientras que México y Libia cerraban este particular podio con 738,8 y 480,9 millones de euros (representando un 28,2% y un 18,4% del total, respectivamente).
A esta ecuación se suma ahora Venezuela. Estados Unidos ha levantado el veto que Donald Trump había implantado durante su primer mandato (en el año 2019) al petróleo venezolano. Tras desalojar a Nicolás Maduro de la presidencia del país y trasladarlo a territorio norteamericano para ser juzgado por presuntos delitos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra, Estados Unidos ha acordado levantar ese bloqueo sobre los hidrocarburos.
Repsol cuenta con el respaldo de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC), que ha emitido la licencia general número 50A (GL 50A). Esta autoriza a la compañía y a sus filiales a participar en transacciones vinculadas a las operaciones de crudo y gas en Venezuela con el gobierno venezolano, PDVSA y sus entidades afiliadas.
Con este horizonte despejado, Repsol está preparada para elevar un 50% su producción en Venezuela desde el nivel de los 45.000 barriles brutos al día en el plazo de 12 meses. De cara a tres años, la firma abre la puerta a triplicar su producción en el país que cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo de todo el mundo.


