Implicaciones para la Producción y la Soberanía Alimentaria
El puente sobre el río Sarare no es solo una conexión física; es la arteria principal para la movilización de la producción agropecuaria de una extensa zona hacia el centro del país. De acuerdo con José Rodríguez, esta vía es el único acceso terrestre que permite el tránsito de productos provenientes de Urdaneta, San Camilo, La Victoria, Cutufí, Los Bancos, Kilómetro 8 y Kilómetro 27. La gravedad de la situación se acentúa dado que el resto de la vialidad en la región quedó inutilizada tras el desbordamiento del río Arauca. "Estamos entre los ríos Sarare y Arauca. Si ese puente colapsa quedaríamos totalmente aislados", advirtió Rodríguez.
Alrededor de 7.000 unidades de producción dependen exclusivamente de esta carretera para transportar rubros esenciales como leche, queso, carne, plátano, yuca, cacao y limones. El dirigente gremial precisó que diariamente se despachan más de 80.000 litros de leche desde la zona, además de dos gandolas semanales de carne y cargamentos diarios de plátano y yuca. La interrupción de este flujo no solo afectaría la economía local, sino que tendría repercusiones directas en el abastecimiento nacional, especialmente considerando que actualmente se lleva a cabo la siembra de maíz correspondiente al ciclo de invierno. La falta de atención a esta infraestructura vital, según los productores, pone en riesgo una parte fundamental de la cadena de suministro alimentario del país.
Un Balance de Pérdidas por las Inundaciones
Más allá de la amenaza del puente, las inundaciones ya han causado severas pérdidas en las unidades de producción de la región. José Rodríguez relató que en su propia finca, ubicada en el sector Los Bancos (Cutufí), unas 30 hectáreas de cultivos de plátano y cacao quedaron devastadas por la fuerza del agua. Además, extensas áreas de pastizales desaparecieron. Si bien parte de su rebaño pudo ser trasladado a zonas más altas, otros productores reportaron pérdidas de mayor magnitud, con casos de hasta 150 animales perdidos de un solo rebaño, según sus declaraciones.
Aunque no existe un balance oficial sobre las pérdidas pecuarias, las estimaciones del gremio anticipan consecuencias a largo plazo, incluyendo la disminución del peso del ganado bovino y bufalino, abortos y afectaciones a la genética de los rebaños. Las cifras preliminares del sector sugieren que más de 300 hectáreas de plátano y más de 500 hectáreas de cacao permanecieron bajo el agua en toda la zona afectada, con niveles que en algunos sectores alcanzaron hasta 1,5 metros de altura. Rodríguez, cuya familia ha estado establecida en la zona por más de 50 años, destacó que una inundación de esta magnitud no se registraba desde hace aproximadamente 25 años, lo que subraya la excepcionalidad y gravedad del evento actual.
Contexto Histórico y la Falta de Obras Preventivas
Janio Gracia Mirabal, presidente de la Asociación de Ganaderos de Apure, trazó un paralelismo entre la emergencia actual y las inundaciones registradas el año pasado en el Alto Apure. Según Gracia Mirabal, la recurrencia de estos eventos se debe a la falta de obras de infraestructura necesarias que deberían haberse ejecutado durante los períodos de verano para mitigar los efectos de las lluvias. "Lamentablemente el Estado venezolano no hizo los trabajos de infraestructura que se debían hacer durante el verano para contrarrestar estos eventos naturales", sostuvo.
El dirigente explicó que se trata de inundaciones fluviales provocadas por el incremento del caudal de los ríos, resultado de las intensas lluvias registradas en el territorio colombiano, específicamente en el departamento de Casanare. Gracia Mirabal enfatizó que aproximadamente el 80% de la economía del estado Apure depende de la actividad ganadera, lo que significa que las pérdidas actuales tienen un impacto directo y significativo sobre la soberanía alimentaria del país. Los productores, en este contexto, requieren financiamiento para recuperarse de la emergencia, ya que actualmente enfrentan los daños con recursos propios. Asimismo, solicitó la reparación de carreteras, diques y demás infraestructura agrícola que ha sido destruida tanto por las inundaciones del año pasado como por las registradas durante esta temporada de lluvias.
La Emergencia por el Desbordamiento del Río Arauca
Las inundaciones en el municipio Páez, que preceden y agravan la amenaza sobre el puente del Sarare, fueron directamente ocasionadas por las intensas precipitaciones en Casanare, Colombia, que llevaron al desbordamiento del río Arauca. El balance oficial del Sistema de Gestión de Riesgos, según El Pitazo, indica que al menos 1.865 familias resultaron afectadas y unas 15.500 personas sufren las consecuencias de la emergencia. Las comunidades más impactadas se encuentran principalmente en La Victoria y otras áreas ubicadas entre el sector Bancos de Cutufí y la población fronteriza.
Las autoridades locales informaron que el caudal del río superó la cota del terraplén y rebasó el dique de contención que protege a La Victoria, permitiendo el ingreso del agua al casco urbano la noche del 9 de julio. Las imágenes difundidas por los habitantes de la zona muestran viviendas completamente inundadas, con el agua alcanzando niveles cercanos a los techos. Muchas familias se vieron obligadas a refugiarse sobre las platabandas de sus casas mientras esperaban ser rescatadas, una situación que subraya la vulnerabilidad de estas comunidades ante la recurrencia de eventos hidrometeorológicos extremos y la aparente falta de inversión en medidas preventivas y de mitigación.
La crisis en Apure, con la amenaza inminente sobre el puente del Sarare y las graves consecuencias de las inundaciones del río Arauca, pone de manifiesto la urgente necesidad de una intervención estatal coordinada y sostenida. La vida de miles de personas, la economía local y la seguridad alimentaria del país dependen de acciones concretas que trasciendan los esfuerzos individuales de los habitantes y productores, y que aborden la infraestructura y la gestión de riesgos de manera integral.