Grisanti: la emisión de dinero es una adicción económica

Grisanti: la emisión de dinero es una adicción económica

Más allá de la tragedia humana que significó el doblete sísmico del 24J, el debate nacional se traslada ahora al terreno de la recuperación económica. En este contexto, Alejandro Grisanti, economista y socio fundador de Ecoanalítica, ha sido enfático al señalar que el manejo financiero de esta crisis definirá el futuro de la nación por

Redacción Libertad VZLA
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Equipo editorial28 jul. 2026

La gestión financiera de la reconstrucción tras el doble sismo ocurrido el 24 de junio definirá la viabilidad económica de Venezuela para las próximas décadas. El economista Alejandro Grisanti, socio fundador de la firma consultora Ecoanalítica, advirtió durante el foro "Réplicas económicas, el costo de la reconstrucción" sobre los riesgos severos de recurrir a la emisión de dinero sin respaldo para costear la emergencia material, señalando que esta práctica genera un ciclo de inflación crónica difícil de revertir una vez iniciado.

El dilema fiscal y la falta de crédito externo

De acuerdo con las declaraciones de Grisanti recogidas por el portal de noticias Runrun.es, Venezuela comparte actualmente con Haití la vulnerabilidad de poseer un espacio fiscal sumamente limitado. Esta restricción incrementa la probabilidad de que las autoridades opten por la creación de dinero inorgánico ante la imposibilidad de acceder de forma regular a los mercados financieros internacionales.

El economista detalló que, si bien la asistencia humanitaria internacional tras los sismos fue significativa, el apoyo financiero directo ha sido sumamente bajo. Hasta la fecha, la comunidad internacional ha comprometido únicamente 720 millones de dólares para el país. Según el análisis del socio de Ecoanalítica, este monto reducido refleja la persistente desconfianza de los organismos multilaterales y gobiernos extranjeros en la capacidad administrativa local, un escenario que se encuentra agravado por el historial de cesación de pagos (default) de la República y la vigencia de las sanciones económicas internacionales.

Proyecciones macroeconómicas y escenarios de inflación

El equipo de Ecoanalítica elaboró dos escenarios de planificación para evaluar el desempeño de la economía venezolana en el mediano plazo, dependiendo de la estrategia de financiamiento que adopte el Ejecutivo nacional para la reconstrucción.

En lo que respecta al crecimiento de la actividad económica, la firma proyecta una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 5,8% para el año 2026. Este incremento estaría sustentado principalmente por el dinamismo de la actividad petrolera, la cual registraría un crecimiento de entre el 15% y el 18%, acompañada por una recuperación del sector financiero. Para el año 2027, las estimaciones apuntan a una aceleración del crecimiento hasta alcanzar el 12%, impulsada por la progresiva incorporación del sector no petrolero a la tendencia expansiva de la economía nacional.

En materia de producción de crudo, los modelos de la consultora estiman que la extracción petrolera del país superará los 1,3 millones de barriles diarios hacia el cierre de 2026, con una proyección de incremento que alcanzaría los 2,6 millones de barriles diarios para finales del año 2029.

No obstante, el comportamiento de los precios internos estará condicionado por la política monetaria implementada. Para el año 2026, Ecoanalítica prevé una inflación del 251,5% bajo un esquema ortodoxo de disciplina fiscal. En caso de que se decida financiar la reconstrucción mediante emisión de dinero inorgánico (escenario heterodoxo), el indicador inflacionario ascendería al 361%. Para el año 2027, la proyección de inflación se ubica en 55,1% bajo el enfoque ortodoxo y se eleva a 110,9% si se aplica la vía de la monetización del gasto público.

El impacto material de la catástrofe y la distribución de daños

La cuantificación de los daños físicos realizada por el personal técnico de Ecoanalítica estima que el costo total de la reconstrucción de la infraestructura afectada asciende a 17.000 millones de dólares.

Este requerimiento de capital se distribuye en dos grandes áreas de atención urgente:

  • Edificaciones residenciales y comerciales: demanda una inversión estimada de 12.000 millones de dólares.
  • Servicios públicos esenciales: requiere un presupuesto superior a los 5.000 millones de dólares.

Dentro del sector de servicios públicos, la infraestructura eléctrica es la que presenta la mayor afectación financiera, con daños valorados en 3.821 millones de dólares. Le siguen la red vial nacional, con requerimientos de 875 millones de dólares, y los sistemas de distribución hídrica, con pérdidas estimadas en 262 millones de dólares.

En términos geográficos, el estado La Guaira registra el mayor impacto proporcional sobre sus bienes materiales. La entidad costera perdió el 41,8% de su inventario total de edificaciones, lo que equivale al 37% de todos los daños materiales contabilizados a nivel nacional tras el evento sísmico.

Lecciones de la historia económica regional

El informe presentado por Ecoanalítica analiza la respuesta de diversos países latinoamericanos frente a desastres socioambientales similares, evidenciando las consecuencias de las políticas monetarias adoptadas en cada caso:

  • México (1985): Tras el terremoto de magnitud 8.1 que afectó a más de 30.000 edificaciones y causó 3.100 muertes según registros oficiales, el gobierno mexicano, aislado del financiamiento internacional, optó por la emisión masiva de dinero. Esto provocó que la inflación, que se encontraba en descenso (56% en agosto de 1985), se elevara hasta el 159% en 1987, devaluando la moneda local.
  • Chile (2010): Pese a sufrir pérdidas por 30.000 millones de dólares tras un sismo de magnitud 8.8, el Estado chileno mantuvo la disciplina monetaria utilizando reservas fiscales, seguros internacionales y asistencia técnica externa. La inflación se mantuvo en la meta anual del 3% y la inversión real en reconstrucción impulsó el crecimiento económico por encima del 5%.
  • Ecuador (2016): Al no contar con moneda propia por estar dolarizado, el país no pudo emitir dinero inorgánico. La administración ecuatoriana manejó la crisis mediante ajustes fiscales, contribuciones impositivas temporales y créditos externos, lo que previno brotes inflacionarios a pesar de una contracción temporal del consumo interno.
  • Haití (2010): Frente a pérdidas de 7.800 millones de dólares, el proceso de reconstrucción no logró consolidarse debido a debilidades institucionales, irregularidades administrativas y la ausencia de un plan fiscal ordenado.

Perspectivas para el desarrollo de la reconstrucción

Grisanti enfatizó la necesidad de establecer un esquema de gestión transparente que incorpore personal técnico calificado y que evite depender exclusivamente de la volatilidad de los ingresos petroleros internacionales. Según los análisis de la firma, si el proceso de reconstrucción se ejecuta bajo criterios técnicos eficientes y descentralizados, las obras civiles podrían completarse en un período estimado de seis años. Por el contrario, si la planificación y la ejecución se centralizan de forma exclusiva en las estructuras del Estado, los tiempos de ejecución podrían prolongarse de manera indefinida.

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