Las recientes y torrenciales lluvias que han azotado al estado Bolívar durante el fin de semana han desatado una ola de angustia entre sus habitantes, evidenciando la precaria situación de infraestructuras y la vulnerabilidad de cientos de viviendas. Desde las populosas zonas de Ciudad Guayana hasta los rincones más australes de la Gran Sabana, el agua ha expuesto una vez más las profundas cicatrices de la desidia y la falta de planificación, dejando a su paso inundaciones, anegaciones y la amenaza latente de derrumbes.
El Tiamo: Una Lucha Contra el Abismo de la Indiferencia
En Puerto Ordaz, específicamente en la urbanización El Tiamo, dentro del conjunto residencial Isla Dorada, la desesperación se ha apoderado de sus vecinos. Yalaima Torres, residente del sector, relata con impotencia cómo el aguacero del pasado sábado, 3 de mayo, transformó sus calles en ríos. "El agua ingresó inicialmente por una calle de servicio y, de repente, ya estaba dentro de la urbanización, todo por el desbordamiento de la cárcava adyacente", explica Torres, señalando que las manzanas uno, seis y ocho fueron las más golpeadas. La causa es un viejo conocido: una socavación que desde hace años acumula sedimentos y desechos, convirtiéndose en una trampa mortal con cada precipitación.
La preocupación no es nueva. Desde 2016, los habitantes de Isla Dorada han elevado su voz ante diversas instancias gubernamentales, advirtiendo sobre el peligro inminente de esta cárcava. La respuesta ha sido el silencio. Hoy, la angustia se centra en el muro de contención que separa el urbanismo de este abismo. "Tememos que el muro ceda si siguen las lluvias", confiesa Torres, con la mirada puesta en la estructura que parece desafiar la gravedad. Son 320 hogares los que viven bajo esta espada de Damocles, sin contar el tramo de la avenida Atlántico que también pende de un hilo. La comunidad clama por la intervención urgente de la Gobernación de Bolívar y la Alcaldía de Caroní, exigiendo labores de saneamiento, mantenimiento preventivo y mitigación de riesgos antes de que la tragedia se consume.
