Estudios descartan que el Escudo Guayanés blinde a Bolívar ante sismos fuertes
El geólogo, Noel Mariño, explica que el sismo de 1766 y otros movimientos telúricos sentidos en Guayana demuestran que la región puede experimentar los efectos de terremotos de gran magnitud. Ciudad Guayana. Por décadas algunos habitantes de Guayana mantienen la creencia de que el Macizo o Escudo Guayanés protege a la región de terremotos importantes […]
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Durante años, una creencia extendida entre los habitantes de Guayana ha sostenido que el Macizo o Escudo Guayanés confiere a la región una protección inherente contra terremotos de magnitud, minimizando la posibilidad de daños estructurales graves o colapsos de edificaciones. Sin embargo, investigaciones geológicas recientes cuestionan esta percepción, indicando que las ciudades del estado Bolívar no están exentas de riesgo sísmico.
Desmontando la Inmunidad Sísmica del Escudo Guayanés
El geólogo Noel Mariño Pardo, a través de estudios publicados en la revista Commodities Venezolanos, ha examinado la vulnerabilidad sísmica del norte del Escudo Guayanés. Su investigación, titulada ¿Puede el Escudo de Guayana, al sur de Venezuela, ser afectado por un sismo de gran magnitud? Nuevo paradigma basado en las crónicas y los eventos sísmicos recientes, concluye que esta área es potencialmente susceptible a eventos sísmicos de mediana a gran magnitud. Mariño Pardo aclara que, si bien puede no haber epicentros frecuentes en la zona, esto no implica una inmunidad total ante los efectos de terremotos originados en otras partes del país.
El estudio recuerda el terremoto del 21 de octubre de 1766, considerado como uno de los eventos sísmicos más extensamente percibidos en la historia de Venezuela. Aunque asociado principalmente con la devastación de Cumaná, las evidencias sugieren que sus efectos alcanzaron la antigua Provincia de Guayana. Mariño Pardo, basándose en investigaciones previas, estima que este sismo pudo haber tenido una magnitud de entre 7.6 y 7.8, con una profundidad aproximada de 120 kilómetros, originado por una ruptura en la zona de subducción.
Precedentes Históricos y Recientes de Actividad Sísmica
La historia sísmica reciente de Guayana también registra movimientos telúricos percibidos en la región. El geólogo Mariño Pardo menciona el terremoto del 20 de septiembre de 1968, con una magnitud de 6.0, cuyos efectos se sintieron en Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar. Según el catálogo de Grases, Altez y Lugo, en Puerto Ordaz el sismo fue "fuertemente sentido", resultando en 20 personas hospitalizadas por crisis nerviosas y 40 residencias con agrietamientos. En Ciudad Bolívar, los habitantes reportaron que "la tierra se sintió retumbar".
Otros eventos incluyen el terremoto del 4 de octubre de 2000, de magnitud 6.2, percibido en Ciudad Guayana, y el del 11 de octubre de 2013, que se sintió en Puerto Ordaz, Ciudad Bolívar, Maturín, Caicara del Orinoco y Los Pijiguaos.
Aunque los terremotos del 24 de junio de 2026 (con magnitudes de 7.2 y 7.5) tuvieron una percepción leve en Bolívar, el sismo del 21 de agosto de 2018 generó daños visibles. Protección Civil Bolívar reportó afectaciones de mampostería en residencias Los Raudales, en Puerto Ordaz. El entonces alcalde Tito Oviedo informó sobre 48 afectaciones en el municipio, de las cuales 22 fueron daños menores y una de mayor gravedad en una vivienda de la parroquia 11 de Abril, en San Félix. Esa misma noche, se realizó el desalojo preventivo de vecinos de la Torre I de Los Raudales, y se recomendó a 98 familias (227 personas) del Bloque II de Unare desalojar sus viviendas por al menos 48 horas.
Factores Geológicos y Necesidad de Prevención
Mariño Pardo explica que existen hipótesis geológicas que ayudan a comprender por qué una región asentada sobre formaciones rocosas antiguas puede experimentar la intensidad de terremotos originados en el norte del país. Una de estas hipótesis plantea la existencia de una discontinuidad en el subsuelo, producto de la zona de subducción entre la Placa de América del Sur y la Placa del Caribe. Esta configuración permitiría que las ondas sísmicas se propaguen con facilidad desde el norte de Venezuela hasta el límite del Escudo Guayanés.
Además, el geólogo subraya que ciertas características geológicas específicas de Ciudad Guayana deben ser consideradas al evaluar el comportamiento del terreno durante un sismo. Las capas de composición "arenosa" de la Formación Mesa, por ejemplo, pueden aumentar el riesgo geológico de generación de cárcavas y exhibir comportamientos comparables, aunque a menor escala, con depósitos sedimentarios estudiados en Caracas.
Por estas razones, Mariño Pardo enfatiza que la estabilidad geológica del Escudo Guayanés no debe ser interpretada como una garantía de inmunidad ante terremotos. El propósito de su investigación es "alertar y consensuar a los organismos de atención primaria en casos de emergencia" para que se comprenda la vulnerabilidad potencial del norte del Escudo de Guayana frente a eventos sísmicos de mediana a gran magnitud, como lo indican los registros históricos y los eventos recientes. Aunque la recurrencia de estos eventos aún no está claramente definida, el geólogo destaca la importancia de reforzar las conductas de prevención entre la ciudadanía, incluyendo estudiantes de todas las etapas educativas y trabajadores de las empresas básicas, de manera permanente y constante.