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Entre velas y plegarias: venezolanos en Argentina homenajearon a las víctimas de los terremotos (FOTOS)

Entre velas y plegarias: venezolanos en Argentina homenajearon a las víctimas de los terremotos (FOTOS)

Integrantes de la comunidad venezolana en Argentina homenajearon este miércoles en Buenos Aires a las víctimas de los terremotos que afectaron a su país

Luis Sambrano
Por

Luis Sambrano

Fundador y editor2 jul. 2026

BUENOS AIRES, Argentina — En una conmovedora demostración de solidaridad y un lazo inquebrantable con su patria, la comunidad venezolana en Argentina se congregó este miércoles en la emblemática Plaza Vaticano de Buenos Aires. Entre el tenue resplandor de las velas y el murmullo de plegarias que se elevaban al cielo, miles de venezolanos rindieron homenaje a las víctimas de los devastadores terremotos que han sacudido a su país, dejando una estela de muerte y destrucción. Este acto no solo fue un lamento colectivo por la tragedia, sino también un grito de esperanza y un recordatorio doloroso de la inmensa diáspora que hoy mira a Venezuela desde la distancia, con el corazón encogido.

El epicentro de esta manifestación de afecto y preocupación fue la plaza adyacente al majestuoso Teatro Colón, un escenario que rara vez es testigo de tal concentración de emociones tan íntimamente ligadas a una nación lejana. Personas de todas las edades, muchos con lágrimas en los ojos, sostenían velas parpadeantes, banderas venezolanas que ondeaban con orgullo y pancartas que expresaban un profundo agradecimiento a Argentina por la ayuda humanitaria enviada en los últimos días. La escena era un poderoso recordatorio de que, a pesar de la distancia y las circunstancias que los obligaron a emigrar, el vínculo con Venezuela permanece intacto, más fuerte que nunca ante la adversidad.

La ceremonia, profundamente ecuménica, reflejó la diversidad de creencias que coexisten en la comunidad venezolana. Un sacerdote católico, un rabino y un imán ofrecieron palabras de consuelo y aliento, uniendo sus voces en una plegaria universal por las víctimas y los rescatistas. Un coro, con sus melodías, añadió una capa de solemnidad y esperanza, transformando la plaza en un santuario improvisado de duelo y resiliencia.

El Desgarro de la Distancia: Un País en Ruinas y una Diáspora en Angustia

La magnitud de la tragedia en Venezuela es abrumadora. El régimen chavista, en su último balance, ha reportado el rescate de 6.461 personas, pero también la confirmación de 2.295 fallecidos y 11.267 heridos. Cifras que, en un país ya sumido en una profunda crisis humanitaria, económica y política, adquieren una dimensión aún más desoladora. La infraestructura precaria, el sistema de salud colapsado y la escasez de recursos esenciales convierten cualquier desastre natural en una catástrofe de proporciones inimaginables.

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Maoli Palma, venezolana radicada en Argentina desde hace seis años, encapsuló el sentimiento colectivo. Con la voz quebrada por la emoción, explicó a EFE su necesidad de estar presente, "Quería venir a apoyarnos mutuamente, por esas personas que sí perdieron a alguien, y también para sentirme cerca de mi gente, de mi pueblo, de mi país". Su testimonio es el de millones de venezolanos que, dispersos por el mundo, sienten el dolor de su tierra como propio, una herida abierta que se reaviva con cada nueva calamidad. Algunos asistentes portaban pancartas con mensajes como "Venezuela te amamos" o, más desgarrador aún, carteles con fotografías de seres queridos que aún permanecen desaparecidos bajo los escombros, una búsqueda desesperada que se extiende más allá de las fronteras físicas.

Liset Luque, presidenta de la organización Alianza por Venezuela, articuló la esperanza que se aferra a la desesperación: "Donde hay vida, hay esperanza. Esperamos que sean muchos más los hermanos rescatados debajo de los escombros. Que la ayuda humanitaria termine de llegar a nuestro país, y que todos los venezolanos que están en el mundo hoy sientan un abrazo de contención". Sus palabras resuenan con la convicción de que, incluso en los momentos más oscuros, la solidaridad y la fe pueden ser faros de luz.

El acto no solo fue un homenaje, sino también un gesto de bienvenida y agradecimiento. La multitud entonó los himnos de Venezuela y Argentina con una mezcla de orgullo y gratitud, y recibió con aplausos a un contingente de rescatistas locales que, en los próximos días, partirá hacia Caracas para unirse a las tareas de búsqueda y rescate. Esta imagen de hermandad entre naciones, forjada en la adversidad, contrasta fuertemente con las tensiones diplomáticas que han caracterizado la relación bilateral.

El Contexto de la Vulnerabilidad: Un País al Borde del Colapso

La tragedia de los terremotos en Venezuela no puede entenderse sin el telón de fondo de una nación ya profundamente debilitada. Décadas de abandono y, más recientemente, la gestión ineficiente y corrupta del régimen chavista, han dejado al país en un estado de extrema vulnerabilidad. La infraestructura, desde edificaciones residenciales hasta hospitales y carreteras, ha sufrido un deterioro progresivo, con escaso mantenimiento y nula inversión. Esto significa que estructuras que en otras latitudes podrían resistir movimientos sísmicos moderados, en Venezuela se convierten en trampas mortales.

El sistema de salud, por ejemplo, ha sido desmantelado sistemáticamente. La escasez de medicamentos, insumos médicos, personal calificado y equipos adecuados es crónica. Ante una emergencia de la magnitud de un terremoto, los hospitales están desbordados, carecen de la capacidad para atender a miles de heridos y la logística para el manejo de los fallecidos se vuelve un caos. La respuesta a un desastre natural de esta envergadura exige una capacidad estatal robusta, transparente y coordinada, cualidades que lamentablemente brillan por su ausencia en la Venezuela actual.

Históricamente, Venezuela ha sido susceptible a eventos sísmicos, aunque no con la frecuencia ni la intensidad de otras naciones de la región. Sin embargo, la memoria colectiva aún guarda el trauma de tragedias como la de Vargas en 1999, un deslave devastador que puso de manifiesto la fragilidad del país ante los fenómenos naturales y la necesidad imperiosa de una planificación urbana y una gestión de riesgos eficientes. Veinticinco años después, el país parece haber aprendido pocas lecciones, enfrentando esta nueva catástrofe en condiciones aún más precarias.

Implicaciones Políticas y Humanitarias: Una Apertura en Medio de la Crisis

La situación de los terremotos en Venezuela no solo tiene implicaciones sociales y económicas, sino también profundas ramificaciones políticas. La gestión de una crisis humanitaria de esta magnitud pone a prueba la capacidad de cualquier gobierno, pero en el caso del régimen chavista, también expone las grietas de su legitimidad y su relación con la comunidad internacional.

El testimonio de Nahuel Gallo, oficial de la Gendarmería Nacional Argentina que pasó más de un año preso en Venezuela, añade una capa de urgencia y preocupación. Gallo, quien se sumó al homenaje junto a su esposa e hijo, expresó su inquietud por la situación de sus excompañeros de prisión en la cárcel de Rodeo 1, cercana a la zona de mayor impacto de los terremotos. "He tenido contacto con los familiares de los presos políticos, como los colombianos, y me han comentado que les dieron la posibilidad de llamarlos por tres minutos. Me contaron que fue muy feo estando ahí dentro del penal ya que la construcción es muy antigua y las paredes de las celdas ya estaban muy agrietadas", relató. Este testimonio subraya la vulnerabilidad de las poblaciones más indefensas, incluyendo los presos políticos, quienes en medio de un desastre natural enfrentan peligros adicionales y la incertidumbre sobre su destino. Para un medio como "Libertad VZLA", esta perspectiva es crucial, pues resalta cómo la crisis humanitaria se entrelaza con la persistente violación de los derechos humanos en el país.

Paradójicamente, la tragedia ha abierto una pequeña, pero significativa, ventana diplomática. El canciller argentino, Pablo Quirno, expresó este miércoles su confianza en que las conversaciones con autoridades venezolanas tras los terremotos abran "un espacio de diálogo" hacia un mejor entendimiento entre ambos países. Esta declaración es notable, considerando que Argentina y Venezuela no mantienen relaciones diplomáticas plenas desde mediados de 2024. La necesidad humanitaria, en este contexto, parece haber logrado lo que la política no pudo: un canal de comunicación. Sin embargo, la fragilidad de este acercamiento es evidente. Será fundamental observar si este "espacio de diálogo" se traduce en una cooperación efectiva y transparente en la distribución de la ayuda, o si se convierte en una oportunidad para el régimen de instrumentalizar la asistencia internacional con fines políticos. La historia reciente de Venezuela está plagada de ejemplos donde la ayuda humanitaria ha sido politizada o desviada, exacerbando la desconfianza y el sufrimiento de la población.

El Rol de la Diáspora y la Esperanza Inquebrantable

La movilización de la diáspora venezolana en Argentina es un espejo de lo que ocurre en comunidades venezolanas en todo el mundo. Desde Madrid hasta Miami, desde Bogotá hasta Santiago, la red de venezolanos en el exilio se activa ante cada crisis que golpea a su país. Recolectan fondos, organizan envíos de ayuda, difunden información y, como en Buenos Aires, realizan actos de solidaridad que mantienen viva la llama de la identidad nacional y la esperanza de un futuro mejor. Esta diáspora no es solo un fenómeno migratorio; es una fuerza social y política que, a pesar de la distancia, sigue siendo un actor relevante en el destino de Venezuela.

La tragedia de los terremotos es un crudo recordatorio de la urgencia de atender la crisis multidimensional que atraviesa Venezuela. No solo se trata de reconstruir infraestructuras, sino de restaurar la confianza, reconstruir instituciones y, fundamentalmente, devolver la esperanza a un pueblo que ha sufrido demasiado. La respuesta internacional, si bien vital, debe ir acompañada de una exigencia de transparencia y rendición de cuentas por parte del régimen. Los recursos deben llegar a quienes los necesitan, sin intermediaciones políticas ni desvíos.

La imagen de venezolanos en Argentina, con sus velas y plegarias, es un testimonio elocuente de la resiliencia y el amor por una tierra que, a pesar de todo, sigue siendo su hogar. Es un llamado a la conciencia global, una súplica por atención y acción, y una reafirmación de que, incluso en la dispersión, la identidad venezolana permanece unida por el dolor y la esperanza. La libertad de expresión, la transparencia y la rendición de cuentas son más necesarias que nunca para asegurar que esta catástrofe no se convierta en otra oportunidad perdida para el pueblo venezolano.