La tensión competitiva en el fútbol sudamericano alcanzó un punto álgido recientemente, cuando el capitán de Boca Juniors, Leandro Paredes, se vio envuelto en dos acalorados intercambios con figuras del fútbol venezolano: el director técnico César Farías y su asistente Grenddy Perozo. Los incidentes se produjeron en el contexto de la derrota de Boca por 1-0 ante Barcelona SC en un encuentro de la Copa Libertadores, un resultado que sin duda amplificó el clima de frustración en el equipo argentino.
El primero de los roces tuvo lugar durante la primera mitad del partido, un momento en que las emociones suelen estar a flor de piel. Paredes, conocido por su carácter fuerte y su liderazgo en el campo, protagonizó un altercado verbal con Grenddy Perozo, quien se desempeña como colaborador en el cuerpo técnico de Farías. La situación se desencadenó cuando Perozo, en una acción que se interpretó como una táctica para ralentizar el juego, retuvo el balón en un saque de banda. La impaciencia del capitán xeneize se hizo evidente, y no dudó en increpar al asistente con una frase cargada de desprecio competitivo: “¿Querés jugar? Que no jugaste nunca”. Este tipo de comentarios, aunque comunes en la efervescencia de un partido de alta exigencia, reflejan la intensidad y la presión que experimentan los protagonistas en el terreno de juego.
Grenddy Perozo, un nombre familiar para los aficionados al fútbol venezolano, es un exjugador con una trayectoria respetable, que ahora aporta su experiencia desde el banquillo. Su presencia en el staff técnico de Farías lo coloca en una posición de influencia y, a la vez, lo expone a la dinámica volátil de los encuentros de Copa Libertadores. La frase de Paredes, si bien pudo ser un exabrupto del momento, sugiere una subestimación hacia la figura del asistente, una actitud que no pasó desapercibida y que sembró las semillas de una atmósfera caldeada que se extendería más allá del pitazo final.
El segundo episodio, y quizás el más comentado, se produjo una vez concluido el partido, con la derrota de Boca ya consumada. Mientras Leandro Paredes se disponía a atender a los medios de comunicación para ofrecer sus declaraciones post-partido, el estratega venezolano César Farías se le acercó. Lo que Farías le dijo al capitán de Boca no fue captado por los micrófonos ni las cámaras, dejando un halo de misterio sobre el contenido exacto de la interacción. Sin embargo, la reacción posterior de Paredes fue elocuente y reveladora.
Consultado sobre lo sucedido, el volante argentino respondió con una mezcla de sorpresa y desdén: “No sé qué dijo. Tengo mucho respeto yo, no hablo nunca ni antes ni después. Me debe conocer de algún lado, yo no sé quién es. No importa”. La declaración de Paredes, al afirmar que no sabía quién era Farías, puede interpretarse de diversas maneras. Por un lado, podría ser una genuina falta de reconocimiento, lo cual sería inusual dado el perfil de Farías como un estratega con una reconocida trayectoria en el fútbol sudamericano y una figura constante en los banquillos de equipos importantes. Por otro lado, podría ser una estrategia para minimizar la importancia del incidente y desestimar cualquier intento de provocación por parte del entrenador rival, un gesto de superioridad o indiferencia que busca restar trascendencia al encuentro.


