El operador de Maduro al servicio de Zapatero
Ramón Gordils empezó a estudiar dos carreras en la UCV; no completó ninguna. Pero su aparente vocación de ‘todero’ encontraría un cauce cuando conoció a Nicolás Maduro, momento en el que se convirtió en portero de acceso al entorno del futuro dictador. Documentos de la Audiencia Nacional de España ahora lo muestran como un conector clave entre los accionistas venezolanos de la atribulada aerolínea Plus Ultra y la red de tráfico de influencias que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero presuntamente lideraba.
Ramón Gordils Montes, exembajador de Venezuela en Noruega y colaborador cercano de Nicolás Maduro, ha sido identificado por la Audiencia Nacional de España como un presunto conector clave entre los accionistas venezolanos de la aerolínea Plus Ultra y una red de tráfico de influencias atribuida al expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. De acuerdo con documentos judiciales revelados en el marco de la investigación penal, Gordils sirvió como puente para gestionar favores políticos en Madrid en favor de empresarios vinculados al oficialismo venezolano. El rastreo de sus comunicaciones coincide con su reciente y apresurado retorno a Caracas tras el cierre de la delegación diplomática en Oslo, una decisión ejecutada por el Ejecutivo venezolano tras otorgarse el Premio Nobel de la Paz a la líder opositora María Corina Machado.
El enlace clave en el expediente de la Audiencia Nacional
El nombre de Ramón Gordils, conocido en su entorno cercano como "Moncho", cobró relevancia pública tras ser incorporado en el expediente judicial del denominado Caso Zapatero, el cual se instruye en el juzgado de la Audiencia Nacional de España bajo la dirección del juez José Luis Calama. Las pesquisas judiciales apuntan a que Gordils actuó como un intermediario directo para facilitar gestiones de alto nivel político aprovechando la influencia de Rodríguez Zapatero.
Según consta en el primer auto oficial emitido por el juez Calama, el 30 de marzo de 2020 se registró un intercambio de mensajería de WhatsApp entre Gordils y el empresario venezolano Rodolfo Reyes Rojas, accionista de la aerolínea Plus Ultra. En dicha conversación, Reyes Rojas consultó de forma explícita sobre la viabilidad de solicitar la intermediación del expresidente español para obtener auxilios financieros en medio de la crisis económica generada por la pandemia de la Covid-19. La respuesta de Gordils, citada textualmente en los folios judiciales, instruyó al empresario a avanzar por los canales administrativos tradicionales mientras él gestionaba el contacto directo: "Vayan recorriendo la ruta formal y yo busco cómo llegarle a ZP", en alusión a las iniciales de Rodríguez Zapatero.
Esta comunicación demuestra la existencia de un canal de interlocución directa entre el entorno de Nicolás Maduro y los representantes de la aerolínea, quienes buscaban sortear las dificultades financieras mediante un cabildeo político de alto nivel en la capital española.
El polémico rescate financiero de Plus Ultra
La gestión de intermediación en la que participó Gordils coincidió con la posterior aprobación de un rescate financiero de gran envergadura por parte del gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez. La aerolínea Plus Ultra, donde Rodolfo Reyes Rojas posee participación accionaria, se convirtió en la primera compañía de la economía española en recibir recursos del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (Fasee).
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), un holding de carácter público en España, autorizó un desembolso de 53 millones de euros para auxiliar a la aerolínea bajo la premisa de que se trataba de una empresa de carácter estratégico para el país. No obstante, la asignación de estos fondos públicos generó suspicacias en sectores políticos y aeronáuticos debido al reducido tamaño de la empresa, que para ese momento operaba principalmente rutas hacia Venezuela y Cuba, con un único destino adicional en Perú. Las dudas sobre la justificación técnica de la ayuda financiera dieron origen a las investigaciones policiales y periodísticas que eventualmente identificaron la presunta mediación de Rodríguez Zapatero y la participación de Gordils como operador de enlace.
De "todero" a operador de confianza en la sombra
La trayectoria de Ramón Gordils Montes dentro de la administración pública venezolana se ha caracterizado por un estricto bajo perfil, a pesar de haber ocupado un total de 28 cargos oficiales en la estructura de la llamada Revolución Bolivariana. Sus inicios se remontan a su etapa universitaria en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde inició estudios en dos carreras distintas sin llegar a culminar ninguna de ellas.
Su vinculación directa con Nicolás Maduro transformó su carrera, permitiéndole posicionarse como un filtro de acceso al entorno del actual mandatario venezolano. Quienes conocen su trayectoria señalan que el sigilo y la capacidad de operar con rapidez han sido las herramientas fundamentales de su ascenso burocrático. A pesar de la acumulación de responsabilidades en el aparato estatal, Gordils logró mantenerse fuera del escrutinio de la opinión pública general hasta que las investigaciones de la justicia española expusieron sus comunicaciones internas.
El hostigamiento diplomático en Noruega y el retorno apresurado
La carrera diplomática de Gordils se consolidó a partir de 2019, cuando fue designado para coordinar los acercamientos y rondas de negociación entre los representantes de Nicolás Maduro y la delegación del gobierno interino de Juan Guaidó, un proceso que contó con la mediación del gobierno de Noruega. Aunque las conversaciones no arrojaron acuerdos definitivos, la participación de Gordils en los encuentros facilitó su posterior nombramiento dentro de la legación venezolana en Oslo, primero bajo la figura de Agregado Comercial y posteriormente como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario.
De acuerdo con testimonios recabados por el portal de periodismo de investigación Armando.info, la gestión de Gordils en el país nórdico estuvo marcada por la conflictividad con la comunidad de migrantes venezolanos. Fuentes consultadas por dicho medio señalaron que el funcionario implementó mecanismos de vigilancia y hostigamiento contra la diáspora, una conducta que se intensificó durante el proceso de inscripción y actualización del Registro Electoral Permanente (REP) previo a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Los reportes indican que la embajada bajo su mando dificultó de forma sistemática el registro de los ciudadanos residentes en Noruega para limitar su participación en los comicios.
El fin de su misión diplomática ocurrió de manera abrupta en octubre de 2024, luego de que el Comité Noruego del Nobel otorgara el Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. La reacción del gobierno de Maduro consistió en ordenar el cierre inmediato de la sede diplomática en Oslo, justificando la medida bajo una supuesta reestructuración del servicio exterior. Testigos presenciales informaron que Gordils abandonó el territorio noruego de forma imprevista la misma noche del anuncio del cierre, trasladando un equipaje compuesto por 15 maletas de regreso a Caracas.
El retorno de Gordils a Venezuela coincide con un escenario de creciente presión judicial en España, donde las revelaciones del Caso Zapatero continúan exponiendo los detalles de la red de influencias que operaba en favor de intereses económicos venezolanos en territorio europeo.