La Trama Plus Ultra y el "Caso Zapatero": Un Rescate Bajo Sospecha
El epicentro de la nueva exposición pública de Gordils radica en el controvertido rescate de la aerolínea Plus Ultra. En marzo de 2020, en plena efervescencia de la pandemia de COVID-19 y con la industria aeronáutica global en crisis, el empresario venezolano Rodolfo Reyes Rojas, accionista de Plus Ultra, buscaba desesperadamente apoyo para la compañía. Ante la urgencia, Reyes identificó en Ramón Gordils a un potencial puente hacia las altas esferas del poder, específicamente hacia el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, a quien se le atribuía una considerable influencia en el gobierno de Pedro Sánchez.
Un intercambio de mensajes vía WhatsApp, revelado en el auto oficial del juez Calama, muestra la directa intervención de Gordils. Ante la pregunta de Reyes sobre la posibilidad de pedir ayuda a "Zapatero" para un "lobby político" que asegurara "ayudas públicas y/o financiamiento" para Plus Ultra, Gordils respondió con una instrucción clara: "Vayan recorriendo la ruta formal y yo busco cómo llegarle a ZP". Esta promesa no tardaría en materializarse con un éxito rotundo para los intereses de Plus Ultra.
La aerolínea, de dimensiones modestas y con un alcance de rutas limitado principalmente a Cuba y Venezuela, además de un destino adicional en Perú, se convirtió en la primera empresa de toda la economía española en recibir un aporte millonario del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (Fasee). Este fondo, gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), se había habilitado para auxiliar a sectores considerados estratégicos durante la crisis sanitaria. La cifra: 53 millones de euros.
Lo que para Reyes fue un triunfo, para muchos observadores y posteriormente para las autoridades, resultó ser una bandera roja. La calificación de "estratégica" para una aerolínea de tan reducido tamaño y particular enfoque en rutas vinculadas a regímenes cuestionados, levantó sospechas que dieron origen a investigaciones periodísticas y policiales. Estas pesquisas condujeron, finalmente, al expresidente Rodríguez Zapatero y a la presunta red de tráfico de influencias que ahora se investiga. Este episodio ilustra cómo Gordils, de un joven idealista de izquierdas, evolucionó hasta convertirse en un potente bróker de intereses, capaz de articular complejas operaciones entre el poder político venezolano y las esferas de decisión internacionales.
Diplomacia al Servicio del Régimen y la Represión en el Exterior
Más allá de su rol como facilitador de negocios turbios, la faceta diplomática de Ramón Gordils en Noruega ofrece una ventana a la instrumentalización del servicio exterior venezolano. En 2019, Gordils fue nombrado Agregado Comercial, y posteriormente Embajador en Oslo, un puesto de vital importancia estratégica dada la mediación activa de Noruega en las negociaciones entre el gobierno y la oposición venezolana. Su designación para organizar rondas de diálogo entre el chavismo y el interinato de Juan Guaidó, aunque las conversaciones fracasaron por las tácticas dilatorias del régimen, consolidó su posición y le abrió las puertas a la embajada.
Sin embargo, su gestión diplomática se caracterizó por una informalidad chocante y un celo militante que desvirtuó los principios de la diplomacia tradicional. Testimonios diversos coinciden en que, lejos de fomentar la amistad bilateral, Gordils se dedicó a una sistemática vigilancia e intimidación de la reducida colonia venezolana en el país nórdico. Esta práctica, calificada de "terrible" e "irritante" por algunas fuentes, alcanzó su clímax en vísperas de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Gordils, actuando con una clara intención política, intentó obstaculizar la inscripción en el Registro Electoral Permanente (REP) de los expatriados, a quienes consideraba previsibles votantes de la oposición.
En las redes sociales de la Embajada de Venezuela en Noruega, Gordils Montes solía exhibir encuentros con la nobleza noruega, además de reuniones con otros embajadores y charlas de proselitismo sectario. Sin embargo, en un patrón recurrente, excluía de manera sistemática a los representantes de la comunidad venezolana de los actos de celebración de fechas patrias, profundizando la división y el sentimiento de exclusión entre los ciudadanos en el exterior. Su perfil en la misión, que abarcaba también Suecia, Finlandia e Islandia, distaba mucho de ser el de un diplomático convencional, revelando en cambio un perfil de operador político extendido al ámbito internacional.
La Salida Abrupta de Oslo y el Contexto Político
La misión diplomática en Noruega llegó a un abrupto final en octubre pasado, tras la reacción airada de Nicolás Maduro al anuncio del Comité Noruego del Nobel de otorgar el Premio de la Paz a la líder opositora María Corina Machado. El dictador venezolano, visiblemente encolerizado, ordenó el cierre inmediato de la embajada bajo el pretexto de una "reestructuración integral" y "reasignación estratégica de recursos" del servicio exterior.
Ramón Gordils, el embajador en funciones, fue uno de los afectados directos por este giro diplomático. Testigos presenciales relatan que la misma noche de la clausura, Gordils abandonó Noruega con destino a Caracas, llevando consigo la significativa cantidad de 15 maletas. Esta salida precipitada, y aparentemente inadvertida, reafirmó su modus operandi de "sigilo y rapidez". Si bien la narrativa oficial atribuyó el cierre al rechazo del régimen por el Nobel a Machado, algunas fuentes sugieren que la decisión podría haber sido catalizada por un "conflicto irreconciliable" interno que había anidado en la legación.
El desenlace de Gordils en Oslo, enmarcado en la indignación de Maduro por el reconocimiento internacional a una figura clave de la oposición, subraya la profunda politización y personalización de la diplomacia venezolana. La embajada, que debía ser un puente, se convirtió en un instrumento de control y represión, reflejando