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El dólar BCV sube en medio de la emergencia por los terremotos en Venezuela

El dólar BCV sube en medio de la emergencia por los terremotos en Venezuela

Caracas.- El precio del dólar oficial en Venezuela cerró el mes de junio con una tendencia alcista que no se detuvo pese a la emergencia nacional por el doblete sísmico del pasado 24 de junio. Al cierre de la jornada del 30 de junio, la divisa estadounidense se cotizó en 633,36 bolívares, lo que representa

Luis Sambrano
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Luis Sambrano

Fundador y editor1 jul. 2026

Caracas, Venezuela – Mientras la tierra se convulsionaba bajo los pies de millones de venezolanos el pasado 24 de junio, golpeados por un doblete sísmico que generó alarma y una declaratoria de emergencia nacional, la economía del país se sacudía con una fuerza aún más implacable y silenciosa: la imparable depreciación del bolívar frente al dólar. Lejos de ofrecer un respiro en un momento de vulnerabilidad extrema, el precio de la divisa estadounidense, fijado por el Banco Central de Venezuela (BCV), continuó su ascenso vertiginoso, cerrando el mes de junio con un incremento que resalta la profunda desconexión entre la gestión económica del Estado y la cruda realidad que enfrenta la población.

Al término de la jornada del 30 de junio, el dólar oficial se cotizó en 633,36 bolívares, marcando un alarmante aumento del 14,24% en todo el mes y un salto de 11,83 bolívares en tan solo una semana. Este repunte, que un funcionario público anónimo describió gráficamente como un "brinco grandote, como un canguro, casi 10 puntos", no solo pulveriza el poder adquisitivo de los ciudadanos sino que se produce en un contexto de retrasos en los pagos de nómina y una emergencia humanitaria latente. La situación expone, una vez más, la frágil estructura de una economía que parece operar al margen de las necesidades más apremiantes de su gente, incluso ante una catástrofe natural.

La Sombra del Dólar Paralelo y la Realidad de la Calle

La tasa oficial del BCV, aunque refleja una devaluación constante, dista mucho de la realidad que viven los venezolanos en su día a día. En las calles de Caracas y otras ciudades, los precios de bienes y servicios se calculan a tasas que superan con creces las cifras publicadas. El USDT, una criptomoneda estable anclada al dólar, rondaba los 740 bolívares por dólar al momento del cierre de junio, mientras que en zonas populares como Catia, los comerciantes informales ya marcaban sus precios con tasas que alcanzaban los 900 bolívares por dólar. Este abismo entre el dólar oficial, el de referencia cripto y el dólar callejero no es nuevo, pero se agudiza en momentos de crisis, reflejando una profunda desconfianza en la moneda nacional y en la capacidad del Estado para estabilizar la economía.

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El aumento total de 78,93 bolívares en el mes de junio (partiendo de una tasa de venta de 554,43 bolívares el 29 de mayo) se traduce directamente en una pérdida dramática del poder de compra para quienes perciben ingresos en bolívares. "Cuando el dólar llega a 633, en medio de esta catástrofe se nota, una vez más, que al gobierno no le interesa el país, que el gobierno no tiene ningún tipo de control sobre lo que es la subida de los precios ni del dólar, y que, en medio de una emergencia, de una desgracia nacional, el país sigue sufriendo por el incremento del dólar", expresó Lucas Gámez, un vendedor de Chacaíto. Su testimonio resuena con la frustración de miles de trabajadores que, además de lidiar con la incertidumbre de un salario que se evapora, enfrentan retrasos en sus pagos y la angustia de no saber a qué tasa les será liquidada su quincena. La ausencia de un control efectivo por parte del gobierno, como señala Gámez, permite que algunas empresas operen con discrecionalidad, dejando a los trabajadores en una posición de indefensión.

Un Contexto Histórico de Crisis y Dolarización De Facto

Para comprender la magnitud de esta situación, es crucial contextualizarla dentro de la prolongada crisis económica venezolana. El país ha vivido un proceso de hiperinflación que se extendió por años, llevando a una dolarización transaccional de facto, donde la mayoría de los bienes y servicios se cotizan y, en muchos casos, se pagan en divisas. El bolívar, sometido a constantes reconversiones monetarias y a una pérdida de valor sin precedentes, ha quedado relegado a un rol secundario.

El Banco Central de Venezuela, en un intento por contener la escalada del dólar paralelo y estabilizar el tipo de cambio, ha implementado una política de "intervenciones cambiarias", vendiendo divisas a la banca para aumentar la oferta y cerrar la brecha. Sin embargo, esta estrategia ha demostrado ser insostenible a largo plazo, ya que la oferta de dólares del BCV es finita y la demanda estructural de la economía venezolana, ávida de divisas ante la ausencia de una producción nacional robusta y la caída de los ingresos petroleros, es inmensa. La capacidad del BCV para abastecer completamente el mercado es limitada, lo que inevitablemente empuja a una parte de la demanda hacia el mercado paralelo, donde las tasas son más altas y volátiles.

Análisis de Implicaciones: Entre la Reconstrucción y la Volatilidad

La emergencia por los terremotos del 24 de junio añade una capa de complejidad y preocupación a este ya precario escenario económico, con profundas implicaciones en diversos frentes.

Implicaciones Económicas: El economista José Guerra ha sido enfático al señalar que, aunque el BCV ha logrado cerrar la brecha entre el dólar oficial y el de intervención mediante una política de devaluación controlada, el verdadero desafío reside en el mercado paralelo. La clave, según Guerra, es que el Banco Central no logra abastecer toda la demanda de dólares, lo que alimenta la presión sobre las tasas no oficiales.

La situación post-terremoto agravará este desequilibrio. Guerra predice que los dólares que ingresen al mercado, ya sea por ayuda internacional o por los propios ingresos del Estado, se destinarán prioritariamente a la reconstrucción del país y al gasto fiscal necesario para atender la emergencia. Esto significa que habrá menos divisas disponibles para las intervenciones cambiarias del BCV. "De manera tal que el mercado va a quedar algo desabastecido, y, al quedar algo desabastecido, claramente sigue la presión cambiaria. En consecuencia, creo que la capacidad del Banco Central para influir en el mercado paralelo es menor", advierte el economista. Esta dinámica sugiere que la volatilidad y el alza del dólar podrían intensificarse en las semanas y meses venideros, complicando aún más los esfuerzos de recuperación.

Además, Guerra resalta la importancia de que el BCV reduzca el encaje legal, una medida técnica que podría liberar liquidez en el sistema bancario para financiar la economía no petrolera. En un momento donde el financiamiento es fundamental para la reconstrucción y para impulsar una actividad productiva que diversifique la economía, esta medida podría ser crucial. Sin embargo, la implementación de tales políticas requiere una visión de conjunto y una voluntad política que, a menudo, han estado ausentes en la gestión económica venezolana. La advertencia del economista Asdrúbal Oliveros, quien ha señalado que Venezuela no tiene la capacidad financiera para asumir la reconstrucción tras los terremotos, subraya la gravedad de la situación.

Implicaciones Sociales: El impacto social de esta escalada del dólar es devastador. La depreciación constante del bolívar erosiona el poder adquisitivo de manera implacable, especialmente para aquellos que dependen de salarios y pensiones fijados en moneda local. La emergencia sísmica, que ya ha generado desplazamiento y la necesidad de refugio para miles, se ve agravada por la imposibilidad de las familias de acceder a bienes básicos, cuyos precios se ajustan rápidamente al alza del dólar. La incertidumbre sobre los pagos, la tasa de cambio aplicable y la supervivencia diaria genera un clima de angustia y desesperanza. La sensación de abandono por parte del Estado, expresada por ciudadanos como Lucas Gámez, se profundiza cuando la crisis económica no cede ni siquiera ante una catástrofe natural. La vida se vuelve una carrera constante contra la inflación, donde la mayoría de los venezolanos siempre pierden.

Implicaciones Políticas: Desde una perspectiva política, la incapacidad del gobierno para controlar la depreciación del bolívar, incluso en medio de una emergencia nacional, deteriora aún más su legitimidad y la confianza ciudadana. Demuestra una falta de control sobre variables económicas fundamentales y una aparente indiferencia ante el sufrimiento de la población. En un país ya polarizado y con un historial de protestas sociales, la combinación de una crisis humanitaria por desastre natural y una crisis económica galopante podría exacerbar las tensiones sociales. La gestión de esta doble crisis, con el telón de fondo de sanciones internacionales y la escasez crónica de recursos, representa un desafío monumental para el gobierno, que se ve presionado a demostrar capacidad de respuesta y liderazgo en un momento crítico.

Conclusión: Un País en la Encrucijada

La inexorable escalada del dólar BCV en medio de la emergencia por los terremotos en Venezuela es un crudo recordatorio de la profunda vulnerabilidad y la disfuncionalidad que caracterizan la economía del país. No solo expone las debilidades estructurales de un modelo económico dependiente y mal gestionado, sino que también subraya la desconexión entre las políticas gubernamentales y las necesidades más básicas de una población que ya sufre una de las crisis humanitarias más complejas del continente.

Mientras los venezolanos luchan por reconstruir sus vidas y sus hogares tras el embate de la naturaleza, se enfrentan a otro terremoto, el económico, que amenaza con sepultar sus esperanzas de estabilidad y prosperidad. La incapacidad de las autoridades para contener la depreciación de la moneda, incluso en un momento de emergencia nacional, no solo agrava la crisis social y humanitaria, sino que también siembra una profunda desconfianza en la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos. Sin una política económica coherente, transparente y enfocada en la gente, Venezuela seguirá siendo un país a la deriva, donde la desgracia natural se suma a una desgracia económica autoinfligida, dejando a sus habitantes en una lucha constante por la supervivencia. Desde "Libertad VZLA", seguiremos informando