Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
"La entrevista con Pedro Sánchez era la gran oportunidad que se le ofrecía a María Corina Machado para ejercer escénica, mediática y simbólicamente de presidenta de Venezuela, aunque fáctica y oficialmente todavía no lo sea".
Son las dos destacadas razones por las que el sanchismo ha cerrado filas contra Corina Machado: su provocador deseo de que nuestro país "tenga muy pronto la oportunidad de unas elecciones impecables", dando por hecho que no lo han sido las anteriores, y su negativa expresa a entrevistarse con el presidente del Gobierno español. La primera de ellas indica desconocimiento pues las objeciones que se le puedan poner a nuestro sistema electoral no son ni lejanamente comparables a las que merece el actual sistema venezolano y al oscurantismo con el que Maduro pudo perpetrar lo que claramente fue un golpe de Estado tras los comicios del 25-M de 2025.
De hecho, los resultados electorales con los que Sánchez pudo llevar a cabo la moción de censura con la que accedió al poder en junio de 2018 eran exactamente los mismos del 20-D de 2015 con los que Rajoy había podido constituir el Gobierno que cayó en esa fecha. En cuanto al rechazo manifiesto que ha mostrado la luchadora venezolana a cualquier entrevista con el actual huésped de La Moncloa durante su paso por España, las valoraciones que se pueden hacer entran ya en el terreno de la oportunidad y la inteligencia políticas así como en el de la cortesía o la carencia de ésta en el terreno diplomático.
La líder de la oposición al régimen chavista ha hecho valer más, en esa decisión, la ideología y las emociones que el pragmatismo realista o la conveniencia estratégica. Y es que, en la situación tan particular en la que se halla, tan importante debe resultarle recabar apoyos, simpatías y adhesiones para su trinchera política como dar una solvente imagen de estadista capaz de gobernar su país una vez que el chavismo haya sido totalmente desbancado. Dicho de otra forma, la entrevista con Pedro Sánchez era la gran oportunidad que se le ofrecía para ejercer escénica, mediática y simbólicamente de presidenta de Venezuela, aunque fáctica y oficialmente todavía no lo sea.
Esa escenificación meramente virtual, de acuerdo, pero publicitariamente efectiva, habría tenido aún más relevancia en un contexto tan populista como el 'bolivariano' en el que aún permanece anclada Venezuela pese al descabezamiento del régimen que supuso la detención de Maduro. El populismo es antes que nada escenografía, representación, propaganda, realidad virtual que el propio populismo interpreta como veraz y consumada. Un cara a cara de Corina Machado con Pedro Sánchez habría tenido más de claudicación para éste que para ella. Y habría sido leído en la propia Venezuela como un encuentro entre presidentes y una derrota moral del chavismo.


