El militar venezolano Manuel Salvador Parra Ramírez, teniente coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y expresidente de la filial petrolera PDV Marina, afronta desde el 20 de abril de 2026 un juicio oral por desfalco a la nación en Caracas bajo medidas sustitutivas de libertad. La medida cautelar, otorgada en febrero de 2026, le permite cursar el proceso por corrupción fuera de presidio, mientras mantiene evadida una orden de aprehensión previa por su presunta implicación como cooperador inmediato en el feminicidio agravado de la estudiante Karla Stefanie Romero Quintero, ocurrido en el año 2018. Según una investigación difundida por el portal periodístico Armando.info, la trayectoria del oficial refleja un patrón de favores institucionales y ascensos castrenses que le permitieron esquivar la acción penal en el estado Táchira antes de ser procesado por la trama del caso Pdvsa-Cripto.
El feminicidio de Karla Romero y el expediente en Táchira
Los registros judiciales recabados en el expediente del caso, analizados por Armando.info, sitúan el origen de los sealamientos penales contra Parra Ramírez en la noche del 28 de abril de 2018. En esa fecha, el entonces mayor de la GNB acudió a una cena en el restaurante Montes SC, ubicado en San Cristóbal, estado Táchira, junto a Karla Stefanie Romero Quintero, de 28 años y estudiante de cuarto año de Derecho en la Universidad Católica del Táchira. Al encuentro asistieron también Danny Wualid Hamdan Vera, primo de la joven, y Cristian Orlando González Romero, sobrino de la víctima.
Durante la velada, que buscaba formalizar la ruptura de una relación sentimental de un año entre Parra Ramírez y Romero Quintero, un empleado del establecimiento consultó al oficial si cancelaría la cuenta de una mesa contigua en la que se encontraban dos hombres. Ante las dudas de la estudiante, el militar aseguró que los sujetos formaban parte de su cuerpo de custodia personal. En declaraciones telefónicas ofrecidas desde el exilio en Estados Unidos, Luz del Mar Romero, hermana de la víctima, confirmó que su familiar le relató la irregularidad de esa presencia al regresar a su vivienda esa misma noche.
Posteriormente, las pesquisas del Ministerio Público determinaron que los dos hombres situados en la mesa vecina eran Ledynsson Berkley Becerra Castillo, sargento de la GNB, y Wilfrid Andrés Tovar Landetta. De acuerdo con las declaraciones de testigos citados en el expediente penal, la función de ambos individuos no era la escolta del mayor, sino la identificación y precisión de los rasgos físicos de Karla Romero para transmitir la información a los autores materiales del atentado.
Once días después de la cena, al mediodía del miércoles 9 de mayo de 2018, Karla Romero fue interceptada y asesinada en la urbanización Pirineos III de San Cristóbal al recibir tres disparos, uno en la región dorsal y dos en la cabeza. Los tribunales del estado Táchira emitieron posteriormente orden de aprehensión e imputaron formalmente a Parra Ramírez y a Becerra Castillo bajo la calificación de cooperadores inmediatos en el delito de feminicidio agravado.


