El Gobierno de Estados Unidos desmintió el pasado viernes 17 de julio las afirmaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) sobre la supuesta explosión de dos buques petroleros en el estrecho de Ormuz. Washington calificó la versión iraní como falsa, mientras las tensiones entre ambos países escalan en la región.
La Versión Iraní y la Negación Estadounidense
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) utilizó su cuenta oficial en la plataforma X para refutar las declaraciones del CGRI. Según CENTCOM, las aseveraciones iraníes forman parte de una serie de comunicados considerados como "falsos" por Washington, en un contexto de escalada de hostilidades que ha alcanzado su séptimo día consecpto. Este periodo de confrontación se inició tras la decisión del presidente Donald Trump de dar por terminada una tregua previamente acordada entre ambos países.
Por su parte, el CGRI había emitido un comunicado, difundido por la agencia estatal iraní Tasnim, en el que sostenía que dos petroleros habían explotado tras ingresar en un campo de minas marítimas ubicado al sur del estrecho de Ormuz. La organización iraní añadió que los buques, presuntamente "engañados" por agencias de inteligencia estadounidenses, habrían provocado un incendio de grandes proporciones tras la detonación. Sin embargo, el CGRI no proporcionó detalles específicos sobre la identidad de los barcos involucrados ni informó sobre posibles víctimas o la magnitud de los daños. La falta de esta información fue un punto clave en el desmentido estadounidense, que enfatizó la ausencia de pruebas que respalden la narrativa iraní.
La negación de Estados Unidos subraya la profunda desconfianza y la guerra de información que caracterizan la relación entre Washington y Teherán. En un área geopolíticamente sensible como el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo a nivel global, cualquier incidente reportado adquiere una relevancia estratégica inmediata. La atribución de responsabilidades y la veracidad de los hechos se convierten en elementos cruciales para la narrativa de cada actor, impactando directamente en la percepción internacional y la dinámica de poder en la región.




