Daniel Ortega acusó a Donald Trump de "monstruosidad" por atrapar a Nicolás Maduro
El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, expresó este domingo su solidaridad y afecto con el depuesto Nicolás Maduro, de quien dijo fue víctima de
El mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, calificó de "monstruosidad" la operación de la administración estadounidense de Donald Trump que derivó en la detención de Nicolás Maduro en Caracas y su posterior traslado a Nueva York. Durante un acto oficial, Ortega manifestó su respaldo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, al tiempo que cuestionó la actuación de los organismos internacionales frente a estos acontecimientos. El pronunciamiento del gobernante sandinista marca un cambio en la postura de confrontación de la administración de Managua hacia la Casa Blanca tras la captura del dirigente venezolano.
Detalles de la denuncia sobre la detención en Caracas
En su alocución, Ortega describió de manera detallada la operación que, según su versión, ejecutaron las fuerzas estadounidenses en territorio venezolano para arrestar a Maduro en el mes de enero. El mandatario de Nicaragua aseguró que el operativo militar de los Estados Unidos consistió en un asalto directo a la Casa Presidencial en Caracas, lugar donde se encontraba el dirigente venezolano junto a su esposa.
De acuerdo con las declaraciones de Ortega, durante el asalto a la sede de gobierno en Caracas se produjo el fallecimiento de los integrantes del equipo de seguridad de Maduro, de quienes afirmó que eran mayoritariamente de nacionalidad cubana. Tras este procedimiento, las fuerzas involucradas trasladaron a Maduro bajo custodia a territorio estadounidense, específicamente a la ciudad de Nueva York, donde actualmente se encuentra recluido y enfrenta un proceso judicial bajo cargos de narcoterrorismo, entre otros delitos federales.
El gobernante nicaragüense, de 80 años de edad y quien ejerce el poder en su país de manera ininterrumpida desde el año 2007, utilizó su intervención para rechazar de forma categórica el uso del poderío militar de los Estados Unidos en este tipo de operaciones en la región. En su discurso, Ortega cuestionó la legalidad de la detención y la posterior extradición de facto de Maduro a la jurisdicción norteamericana.
El discurso en el aniversario de la revolución sandinista
Las declaraciones de Daniel Ortega se produjeron en el contexto de un acto oficial convocado para conmemorar el 47 aniversario de la revolución sandinista en Nicaragua. Ante los asistentes a la actividad pública, el mandatario nicaragüense dirigió acusaciones contra lo que denominó "fieras diabólicas", términos con los que se refirió a los factores de poder internacional que, según su postura, buscan ejercer control sobre las naciones de la región con el propósito de apropiarse de sus recursos naturales y riquezas.
Para Ortega, la detención de Nicolás Maduro en la capital venezolana representa un ejemplo de las acciones que las potencias extranjeras aplican contra los gobiernos que no se alinean con sus políticas. Durante el evento político, el líder sandinista insistió en transmitir mensajes de solidaridad y afecto tanto a Maduro como a Cilia Flores, argumentando que han sido víctimas de una persecución desproporcionada por parte de la administración estadounidense.
Asimismo, el presidente de Nicaragua dirigió críticas a las organizaciones y foros internacionales de derechos humanos y de concertación política. Ortega señaló que estos organismos multilaterales han mostrado indiferencia y una falta de preocupación ante la situación judicial y personal en la que se encuentra el depuesto presidente venezolano desde su traslado a una prisión en los Estados Unidos.
La conexión con Cuba y las críticas a la oposición en el exilio
En su argumentación, Daniel Ortega vinculó la situación ocurrida en Venezuela con el escenario político de Cuba. El presidente nicaragüense aseveró que los sectores políticos de la región que colaboran con las potencias extranjeras promueven acciones similares contra el gobierno de La Habana. Según la exposición del mandatario, existen grupos de ciudadanos cubanos en el exilio que solicitan de manera formal al gobierno de los Estados Unidos una intervención de carácter militar en la isla caribeña.
Ortega afirmó que el objetivo de estas solicitudes de los sectores en el exilio es lograr la captura y el traslado a prisiones estadounidenses del comandante de la revolución cubana, Raúl Castro, replicando el esquema aplicado con Nicolás Maduro en Caracas. Con estas afirmaciones, el mandatario de Nicaragua buscó alertar sobre la posibilidad de que se repitan operativos de detención de líderes políticos de izquierda en el continente bajo el amparo de la justicia de los Estados Unidos.
Giro en la estrategia diplomática de Managua
Los recientes ataques verbales de Daniel Ortega hacia la administración de Donald Trump representan un cambio respecto a la conducta que el gobierno de Nicaragua había mantenido tras la detención de Maduro. De acuerdo con los análisis sobre el comportamiento de la gestión de Ortega y de la vicepresidenta Rosario Murillo, la administración nicaragüense había evitado de manera deliberada entrar en confrontaciones directas con los Estados Unidos desde el momento en que se produjo la captura del dirigente venezolano.
Anteriormente, el gobierno de Managua había implementado medidas que daban señales de una moderada apertura política, entre las que se incluyó la liberación de ciudadanos considerados presos políticos en Nicaragua. Estas acciones previas eran interpretadas por observadores políticos como un esfuerzo de la administración de Ortega para evitar que el gobierno de los Estados Unidos incrementara la presión y pusiera su atención directamente sobre la situación interna del país centroamericano.
No obstante, esta línea de prudencia diplomática comenzó a disiparse en meses anteriores. En abril de este año, Ortega ya había emitido declaraciones en las que calificó a Donald Trump de "desquiciado mental" y afirmó que el exmandatario estadounidense no se encontraba en pleno uso de sus facultades cognitivas al ordenar lo que catalogó como el secuestro de Nicolás Maduro, además de rechazar las advertencias de Washington sobre posibles acciones militares en Cuba. Las declaraciones emitidas en el aniversario de la revolución confirman la consolidación de esta postura de confrontación verbal directa frente a las políticas de la Casa Blanca.