Contratistas denuncian impagos en CVG Bauxilum: advierten que la producción está en riesgo
Ciudad Guayana.- Representantes de 15 empresas contratistas, en las que trabajan al menos 350 empleados, protestaron este miércoles 22 de julio para reclamar el pago de cuantiosas deudas laborales en la estatal CVG Bauxilum, una compañía vital en la cadena de producción de aluminio en Bolívar, al sur de Venezuela. “Hay deudas que van desde
Representantes de 15 empresas contratistas de la estatal CVG Bauxilum, que agrupan a un estimado de 350 trabajadores, denunciaron la acumulación de deudas pendientes por parte de la directiva de la planta, una situación que compromete la operatividad del circuito del aluminio en el estado Bolívar. Según una investigación publicada por el portal informativo El Pitazo, los compromisos financieros no saldados oscilan entre los 50.000 dólares y el millón de dólares por empresa, acumulados tras años de servicios de mantenimiento especializado en las áreas medulares de la planta procesadora de alúmina. La paralización de estas actividades de soporte técnico, sumada a la restricción de acceso para el personal externo, coloca en una situación crítica la producción de la materia prima indispensable para las reductoras Venalum y Alcasa.
De acuerdo con las declaraciones ofrecidas por Richard Matheus, representante legal de una de las firmas afectadas, a El Pitazo, las contratistas mantuvieron la prestación de servicios bajo la expectativa de que los pagos administrativos se procesaran de manera regular. No obstante, el esquema de cobro acumuló retrasos prolongados que afectan a empresarios con hasta 15 años de trayectoria dentro de las instalaciones de la estatal.
La información recopilada indica que hace cuatro meses las empresas recibieron un abono parcial. Tras este desembolso, se estableció un cronograma en el cual la administración de CVG Bauxilum se comprometía a liquidar el saldo restante en un lapso de tres meses. Matheus señaló que este acuerdo no se cumplió, lo que ha dejado a las subcontratistas en una posición de vulnerabilidad financiera. Las empresas no solo enfrentan dificultades para cumplir con los salarios de sus 350 trabajadores, sino que también acumulan compromisos tributarios pendientes con el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) y las alcaldías locales, lo que incrementa el riesgo de sanciones administrativas y parálisis comercial definitiva.
Labores técnicas suspendidas y riesgo operativo
El rol de estas 15 contratistas es central para la continuidad operativa de CVG Bauxilum. Las firmas afectadas tenían a su cargo el mantenimiento mayor de componentes críticos como los digestores, los molinos, los tanques de almacenamiento, la Planta de Cal y el sistema de desarme de válvulas. La naturaleza técnica de Bauxilum exige un proceso de producción continua, por lo que la ausencia de mantenimiento preventivo y correctivo incide directamente en la capacidad de procesamiento de la planta.
Bauxilum es la encargada de explotar los yacimientos de bauxita en la zona de Los Pijiguaos y de transformar dicho mineral en alúmina de grado metalúrgico en su sede de Ciudad Guayana. Esta alúmina es el insumo básico que requieren las empresas reductoras de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) para la obtención de aluminio primario. Los voceros de las contratistas explicaron que, debido a la falta de pago, la estatal suspendió de forma irregular sus contratos y les prohibió el ingreso a las instalaciones. Matheus detalló que la última fecha en la que se le permitió el acceso formal a la planta fue el 9 de febrero de 2026, quedando dentro de las instalaciones industriales activos e infraestructura de propiedad privada que constituyen el patrimonio de las empresas prestadoras de servicio.
Efecto dominó en la cadena del aluminio venezolano
La paralización de los servicios de mantenimiento en Bauxilum tiene consecuencias directas sobre el resto del holding estatal del aluminio. Amadeo Godoy, otro de los contratistas afectados, advirtió en el reporte de El Pitazo que las condiciones actuales de infraestructura son críticas. Según sus estimaciones, la planta opera actualmente a menos del 20% de su capacidad de producción de alúmina, debido al deterioro visible en áreas clave como el digestor, los molinos y los tanques de almacenamiento.
El aluminio es un sector de integración vertical. Si la producción de alúmina en Bauxilum se detiene o disminuye drásticamente, las empresas reductoras de la región, específicamente CVG Venalum y CVG Alcasa, se quedan sin la materia prima necesaria para sus procesos de fundición. Históricamente, el complejo de Guayana dependía de este flujo interno para mantener la rentabilidad y abastecer tanto el mercado nacional como los compromisos de exportación. La falta de inversión en el mantenimiento básico, delegada previamente en el sector privado nacional a través de estas contratistas, interrumpe el ciclo de recuperación industrial que el sector oficial ha promocionado en los últimos años.
Medidas de seguridad y denuncias de intimidación
La disputa comercial y laboral ha trascendido el ámbito administrativo para trasladarse al terreno de la seguridad del Estado. Los empresarios denunciaron que la directiva de la planta implementó un control de acceso riguroso mediante el establecimiento de una alcabala militar y el reforzamiento de la seguridad interna, lo que impide que los representantes de las 15 empresas puedan retirar sus herramientas, maquinarias y estructuras remanentes de las instalaciones.
Asimismo, se reportaron acciones de presión por parte de los organismos de seguridad del Estado. Amadeo Godoy informó que el pasado 13 de marzo fue sometido a un interrogatorio por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), luego de haber ofrecido declaraciones públicas sobre la situación interna de la empresa estatal. A pesar de estas acciones de intimidación, los afectados sostienen que su reclamo se mantiene estrictamente en el plano financiero y laboral, exigiendo que se honren los contratos firmados y ejecutados para poder saldar los compromisos con sus propios trabajadores y proveedores.
El contexto de las empresas básicas de Guayana
La situación de CVG Bauxilum refleja un patrón estructural que afecta a la Corporación Venezolana de Guayana en su conjunto. Durante la última década, las industrias básicas del sur de Venezuela han experimentado un declive sostenido en sus niveles de producción, caracterizado por la desinversión, la pérdida de personal calificado y el deterioro de la infraestructura física. El recurso a la contratación de empresas privadas locales permitió mantener operativas ciertas áreas críticas mediante esquemas de financiamiento indirecto, donde el contratista asumía el costo inicial de los repuestos y la mano de obra bajo la promesa de pagos diferidos.
El impago prolongado a este sector no solo destruye el tejido empresarial local de Ciudad Guayana, compuesto por pequeñas y medianas empresas metalmecánicas y de servicios de ingeniería, sino que también cierra las vías de cooperación público-privada necesarias para la reactivación industrial. Sin la participación de estas capacidades técnicas especializadas y ante la falta de liquidez para adquirir repuestos importados, la posibilidad de recuperar los niveles históricos de producción del aluminio venezolano se reduce, profundizando la dependencia de importaciones o