Caracas, Venezuela. En un giro que subraya la desesperación y la radicalización de ciertos sectores de la sociedad civil venezolana, la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO) ha emitido una contundente carta pública dirigida directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a su secretario de Estado, Marco Rubio. La misiva, cargada de un tono de urgencia y una crítica implacable a la situación actual del país, va más allá de las habituales solicitudes de presión internacional para proponer una medida drástica: la instalación inmediata de una Junta de Gobierno de Transición, encabezada por figuras de reconocida solvencia moral como la magistrada emérita Blanca Rosa Mármol de León. Este llamado no solo expone la profundidad de la crisis humanitaria y política que asola a Venezuela, sino que también revela una creciente convicción entre algunos venezolanos de que las vías tradicionales y las estrategias internacionales hasta ahora implementadas han fracasado estrepitosamente.
La carta de ANCO emerge en un momento de excepcional vulnerabilidad para la nación, precipitada por la devastación de los terremotos del 24 de junio de 2026. Si bien los sismos causaron un impacto humano y material inmenso, la Alianza argumenta que estos desastres naturales no hicieron más que desnudar la cruda realidad de un Estado colapsado, incapaz de proteger a su población y de responder con eficacia ante una tragedia de tal magnitud. La inacción, la negligencia y la indolencia atribuidas al gobierno de Delcy Rodríguez ante la catástrofe son presentadas no como hechos aislados, sino como la manifestación más dramática de un quiebre institucional gestado a lo largo de 27 años de lo que ANCO califica como un "régimen" que ha destruido sistemáticamente la capacidad de la República.
Un Estado en Ruinas: El Legado de Dos Décadas y Media
La referencia a "27 años" no es casual. Remite al inicio de la llamada Revolución Bolivariana en Venezuela, un proyecto político que, desde 1999 con la llegada al poder de Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro y ahora, según la narrativa de ANCO, por Delcy Rodríguez, prometió una refundación del país basada en la justicia social y la soberanía. Sin embargo, lo que ANCO y amplios sectores de la sociedad civil denuncian es una deriva autoritaria progresiva. Los primeros años estuvieron marcados por la aprobación de una nueva Constitución, la implementación de ambiciosos programas sociales financiados por la bonanza petrolera y una fuerte polarización política. No obstante, a medida que el tiempo avanzaba, las críticas se intensificaron sobre la concentración de poder en el ejecutivo, la erosión de la independencia de los poderes públicos —especialmente el judicial y el electoral— y la persecución de la disidencia.
Comentarios de la comunidad
Inicia sesión para comentar y sumarte a la conversación.
La bonanza petrolera de principios del siglo XXI, lejos de ser invertida en la diversificación económica y el fortalecimiento institucional, fue, según múltiples análisis, dilapidada en gasto público sin planificación, proyectos faraónicos inconclusos y, lo que es más grave, se convirtió en el caldo de cultivo para una corrupción sistémica. Cuando los precios del petróleo se desplomaron a mediados de la década de 2010, la economía venezolana, excesivamente dependiente del crudo y con un aparato productivo interno desmantelado, entró en una espiral de hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y el éxodo masivo de millones de ciudadanos.
En este contexto de deterioro progresivo, la respuesta del Estado a las emergencias siempre ha sido un termómetro de su funcionalidad. La incapacidad de actuar de manera efectiva tras los terremotos de 2026, tal como describe ANCO, no es sino la culminación de un proceso de desinstitucionalización. La carta detalla cómo "miles de familias buscaban con sus propias manos a sus seres queridos bajo los escombros, altos funcionarios del régimen se limitaron a recorrer las zonas devastadas sin prestar auxilio efectivo". Esta imagen no solo es devastadora, sino que refuerza la percepción de abandono y la pérdida total de confianza en las autoridades, alimentando un "creciente malestar social que amenaza con derivar en un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles".
El Fracaso de las Vías Tradicionales y la Propuesta Radical de ANCO
La crítica de ANCO se extiende a la política internacional, particularmente a la estrategia de Estados Unidos. La Alianza sentencia que "EEUU no puede erigirse en sostén de la criminalidad en Venezuela" y que el "eufemismo 'gobierno interino'" no esconde la verdadera naturaleza de un régimen que ha construido una "burocracia criminal -desde arriba hasta abajo- por más de 27 años". Esta declaración es una clara referencia a la política de la administración Trump, que en su momento reconoció a una figura de la oposición como "presidente interino" de Venezuela, intentando así deslegitimar al gobierno de Nicolás Maduro y promover una transición democrática.
Sin embargo, desde la perspectiva de ANCO, esta estrategia no solo no ha producido los resultados esperados, sino que ha prolongado el sufrimiento. La carta es explícita al afirmar que "Delcy Rodríguez y sus cómplices -requeridos en su mayoría por la justicia norteamericana- no pueden conducir elecciones ni la recuperación de espacios democráticos; no pueden ni quieren liberar a los presos políticos; no pueden revertir el carácter cleptocrático de su desempeño". La conclusión es lapidaria: si no se realiza un "cambio inmediato en la conducción del proceso de tres fases señalado para resolver la crisis en Venezuela, la Administración Trump cosechará un estrepitoso fracaso".
Ante este diagnóstico sombrío y la percepción de que el régimen no cuenta con "capacidad ni legitimidad para conducir un proceso de transición negociado", ANCO propone la "instalación urgente de una Junta de Gobierno de Transición". Esta junta, según la propuesta, estaría integrada por "venezolanos de reconocida solvencia moral y capacidad técnica, ajenos a intereses partidistas y económicos, dispuestos a renunciar de manera inequívoca a participar en el evento electoral posterior al ejercicio de la referida Junta". Los poderes de esta junta serían amplios: atender la emergencia humanitaria, restablecer el hilo constitucional, frenar la disolución del Estado y conducir al país hacia un proceso constituyente originario y elecciones libres, transparentes y verificables, con un nuevo sistema electoral que garantice el voto manual y el sufragio de los venezolanos en el exterior.
La propuesta de ANCO no solo define el propósito y la composición de esta junta, sino que también pone un nombre sobre la mesa: la Dra. Blanca Rosa Mármol de León, Magistrada Emérita del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), como la figura idónea para encabezarla. Mármol de León es una jurista de larga trayectoria, conocida por su independencia y sus firmes posturas en defensa de la institucionalidad democrática, especialmente cuando el TSJ comenzó a ser percibido como un apéndice del poder ejecutivo. Su nombre evoca respeto en amplios sectores de la sociedad civil y de la oposición, lo que, según ANCO, la convierte en una figura de "amplio consenso nacional".
Implicaciones de una Propuesta Inédita
La solicitud de ANCO a Estados Unidos tiene profundas implicaciones políticas, sociales y económicas que merecen un análisis detallado.
Implicaciones Políticas:
La propuesta de una Junta de Gobierno de Transición, directamente solicitada a una potencia extranjera, representa una escalada significativa en la estrategia de algunos sectores de la sociedad civil venezolana. Implica un reconocimiento tácito de la incapacidad interna para resolver la crisis por vías convencionales y un llamado explícito a una intervención de facto en la reconfiguración del poder.
Soberanía y Derecho Internacional: La principal objeción a esta propuesta sería su colisión con el principio de soberanía nacional y no injerencia en los asuntos internos de un Estado, pilares del derecho internacional. Sin embargo, ANCO argumenta que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo (Art. 5 CRBV) y que el régimen ha perdido toda legitimidad.
Reacción Internacional: ¿Cómo reaccionarían otros países? La comunidad internacional está dividida sobre Venezuela. Una acción tan contundente por parte de EE. UU., si se materializara, podría generar un fuerte rechazo de países como Rusia, China y Cuba, quienes han sido aliados del gobierno venezolano, y de otros actores que priorizan la no intervención.
Respuesta del Régimen: El gobierno de Delcy Rodríguez, sin duda, denunciaría cualquier intento de instalar una junta de transición como un golpe de Estado orquestado por Washington y sus "títeres" internos. Esto podría endurecer aún más su postura, intensificar la represión y polarizar la situación a niveles peligrosos.
Fragmentación de la Oposición: La oposición venezolana ya está profundamente fragmentada. Esta propuesta, aunque respaldada por "distintos sectores de la sociedad civil", podría no contar con el apoyo unánime de los partidos políticos tradicionales, generando nuevas divisiones sobre la estrategia a seguir.
Legitimidad Interna: Aunque ANCO propone figuras "ajenas a intereses partidistas y económicos", la legitimidad de una junta instalada con apoyo externo siempre sería cuestionada por una parte de la población y por el régimen, dificultando su capacidad para gobernar y unificar al país.
Implicaciones Sociales:
La carta de ANCO resalta el "riesgo cierto y creciente de explosión social". La inacción gubernamental tras los terremotos, sumada a la crisis humanitaria preexistente, ha llevado al límite la paciencia de la población.
Agravamiento de la Crisis Humanitaria: Una transición abrupta o conflictiva podría, paradójicamente, empeorar la ya crítica situación humanitaria en el corto plazo, especialmente si genera inestabilidad o violencia. La Junta, sin embargo, se propone como la única capaz de atender la emergencia humanitaria con plenos poderes.
Participación Ciudadana: La propuesta de un "proceso constituyente originario" y "elecciones libres, transparentes y verificables" busca canalizar el descontento social hacia una refundación democrática. Sin embargo, el camino