Tras el devastador doble sismo que sacudió el país el pasado 24 de junio, dejando un balance oficial de 2.295 fallecidos, 11.267 heridos y más de 12.841 damnificados, organizaciones humanitarias y especialistas en nutrición han emitido una seria advertencia sobre los riesgos que enfrenta la población infantil, especialmente lactantes y niños pequeños, en los improvisados albergues. La Red Internacional de Grupos Pro Alimentación Infantil (IBFAN) y el clúster de nutrición en Venezuela han subrayado la urgencia de adoptar prácticas seguras de alimentación infantil, priorizando la lactancia materna y alertando sobre los peligros de la ayuda desorganizada que, paradójicamente, podría agravar la crisis sanitaria de los más vulnerables.
La Lactancia Materna: Un Escudo Invaluable en Tiempos de Crisis
En cualquier escenario de emergencia, la vulnerabilidad de la infancia se exacerba drásticamente, y Venezuela no es la excepción. Expertos reunidos en un foro organizado por IBFAN el 30 de junio enfatizaron que la leche materna representa el alimento más completo y seguro para los bebés, proporcionando no solo nutrición e hidratación óptimas, sino también anticuerpos esenciales para su inmaduro sistema inmunitario. Esta recomendación, basada en evidencia científica y la experiencia acumulada en desastres anteriores, es crucial para salvaguardar la vida de los infantes en entornos donde las condiciones sanitarias son precarias.
Nayvi Morles, de La Casa Grande Centro de Lactancia, desmintió categóricamente mitos persistentes que sugieren que el estrés o el trauma severo pueden detener la producción de leche materna o alterar sus propiedades nutritivas. "En situaciones de emergencia, la información precisa es un salvavidas; la errónea, un riesgo mortal", afirmó Morles, citando el conmovedor ejemplo de Mariely Chacón, quien en 2021 logró mantener con vida a sus hijos amamantándolos durante cuatro días tras un naufragio en el Archipiélago La Tortuga, aunque ella misma sucumbió a la deshidratación. Este testimonio subraya la resiliencia del cuerpo materno y la vitalidad insustituible de la lactancia, incluso en las circunstancias más extremas. Es un llamado a comunicadores y al público en general a no difundir información que pueda socavar la práctica de la lactancia en momentos donde es más necesaria.




