Cecodap: 221 niños y adolescentes murieron y 273 siguen desaparecidos un mes después de los terremotos
Un mes después de los terremotos registrados el pasado 24 de junio, el Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) presentó su segundo informe de monitoreo y análisis sobre el impacto de la emergencia en la niñez y la adolescencia. El balance documenta 1.405 casos verificados hasta el 23 de julio y alerta que, tras culminar la
Un mes después de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la zona norte de Venezuela, la organización no gubernamental Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) documentó 1.405 casos verificados de niños, niñas y adolescentes afectados por la emergencia. De acuerdo con el segundo informe de monitoreo de la institución, la situación ha transitado de la fase de búsqueda y rescate hacia un escenario caracterizado por severos riesgos de protección, desplazamientos forzados, desinformación y fallas en la garantía de derechos fundamentales. Este reporte independiente se publica en un contexto donde la cifra total de fallecidos por el desastre natural asciende a 5.546 personas, según los últimos datos provistos por las autoridades tras incorporar 148 nuevos decesos al registro oficial.
Distribución y gravedad de los casos registrados
El monitoreo realizado por Cecodap, que abarca el período comprendido entre el 24 de junio y el 23 de julio, detalla la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los menores de edad tras el desastre. De los 1.405 casos documentados por la organización, el grupo más numeroso corresponde a los heridos, con 437 reportes que representan el 31,10 % del total. Asimismo, se constató que 273 niños y adolescentes permanecen en condición de desaparecidos, lo que equivale al 19,43 % de los registros.
El informe también identifica que 233 menores de edad tuvieron que ser desplazados junto a sus familias hacia otros estados del país, lo que constituye el 16,58 % de la muestra analizada. Por otra parte, se confirmó el fallecimiento de 221 niños, niñas y adolescentes, cifra que representa el 15,73 % del total de casos sistematizados por la organización.
Al agrupar las dos categorías que revisten mayor gravedad, Cecodap advierte que 494 menores de edad se encuentran fallecidos o desaparecidos, lo que equivale al 35,16 % del total de expedientes documentados. Si del análisis se excluyen los casos de desplazamiento interno, la proporción de niños fallecidos o desaparecidos se eleva al 42,15 % de la muestra, un indicador que, según la organización, demuestra la necesidad de mantener activos y fortalecer los mecanismos de búsqueda, identificación forense, reunificación de familias y soporte psicosocial.
Impacto por grupos de edad y género
El desglose de los datos recopilados por Cecodap revela que la población de la primera infancia y la infancia media ha sido la más afectada por el evento sísmico. El grupo comprendido entre los 0 y los 11 años concentra 709 casos, lo que representa el 50,46 % del total general. Dentro de este segmento se identificaron situaciones específicas, como el caso de 100 deportistas de entre 4 y 6 años de edad que pertenecen a la liga infantil Los Criollitos de La Guaira. Adicionalmente, el registro incluye a 31 lactantes menores de un año y a dos neonatos cuyas madres embarazadas perdieron la vida bajo las estructuras colapsadas.
En el extremo opuesto, el informe contabiliza 297 casos correspondientes a adolescentes de entre 12 y 17 años de edad. Al analizar la mortalidad dentro del grupo de menor edad, la organización señala que 185 de los 221 fallecidos confirmados tenían entre 0 y 11 años, lo que representa el 83,71 % de los decesos de menores de edad. De igual forma, 168 de los 273 reportes de desaparición corresponden a este mismo rango etario, equivalente al 61,54 %. Cecodap aclara en su informe que, aunque la concentración de la afectación en la niñez temprana es evidente, los datos disponibles no permiten determinar las causas físicas o logísticas de esta tendencia.
Respecto al género de las víctimas, el monitoreo identificó una mayor prevalencia de varones afectados, con 597 casos que representan el 42,49 % del total. Por su parte, las niñas y adolescentes de sexo femenino sumaron 478 casos, lo que equivale al 34 % de la muestra.
Vacíos de información y fallas de registro
Uno de los principales obstáculos señalados en el informe de Cecodap es la falta de datos oficiales desagregados por edad, sexo y territorio, lo que motivó la realización de este monitoreo independiente. La organización detectó importantes vacíos de información en los registros disponibles. En 399 de los 1.405 casos analizados, equivalente al 28,40 %, no fue posible precisar la edad exacta de las víctimas. Asimismo, en otros 276 expedientes solo se determinó genéricamente si el afectado era un niño o un adolescente, sin aportar mayores detalles sobre su identidad o situación.
De acuerdo con la institución, la ausencia de datos precisos y sistematizados por parte del Estado limita la capacidad de diseñar e implementar políticas de respuesta humanitaria diferenciadas que atiendan las necesidades específicas de cada grupo de edad. Por este motivo, el informe insiste en la urgencia de que las autoridades competentes publiquen registros oficiales detallados de la población afectada.
Obstáculos en la búsqueda y la reunificación familiar
El estudio de Cecodap documenta diversas irregularidades y dificultades operativas que han entorpecido las labores de rescate y la posterior atención de las familias. Entre estas situaciones, se registraron al menos 35 casos de niños y adolescentes que inicialmente fueron reportados como desaparecidos y que, posteriormente, fueron hallados sin vida entre los escombros o en las instalaciones de la morgue provisional habilitada en Los Silos de La Guaira.
El proceso de localización se ha visto complicado por errores en la identificación de los cuerpos y por la difusión en plataformas digitales de afiches de búsqueda con números telefónicos erróneos o desvinculados de los familiares directos, lo que incrementó las dificultades de comunicación. Asimismo, la organización identificó que en 130 de los 273 casos de desaparición se divulgaron fotografías y direcciones de residencia de los menores de edad sin incluir datos sobre sus padres o cuidadores principales, incrementando los riesgos de desprotección y dificultando los procesos formales de reunificación.
Finalmente, el monitoreo detectó 32 casos de niños, niñas y adolescentes que terminaron separados de sus familias y bajo el resguardo de medidas institucionales en entidades de atención de los estados Carabobo y Bolívar. Cecodap enfatiza que la pérdida de viviendas, la alteración extrema de las rutinas cotidianas y la fractura de los entornos comunitarios representan factores de vulnerabilidad adicionales para la salud mental y el desarrollo de los menores desplazados.
Coordinación y atención a largo plazo
El balance presentado por Cecodap concluye que los efectos del sismo sobre la población infantil y juvenil persisten más allá de la fase de emergencia médica inicial. La organización hace un llamado a las instituciones del Estado y a los actores de protección para que se refuercen los canales de búsqueda activa y se establezcan protocolos rigurosos de identificación que eviten la revictimización de los familiares.
De igual forma, el informe plantea la necesidad de implementar programas de acompañamiento psicosocial continuo y de agilizar los trámites de reunificación familiar bajo estándares que prioricen el interés superior del niño, asegurando que las reubicaciones y los traslados a entidades de atención en otros estados del país se realicen bajo el debido proceso y de manera temporal.