El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha defendido la reelección presidencial indefinida, una figura habilitada en el país desde julio de 2025 mediante una reforma constitucional, mientras se prepara para buscar un tercer período al frente del Ejecutivo. Sus declaraciones se produjeron en respuesta a críticas sobre la naturaleza de esta reforma y su impacto en el sistema político salvadoreño.
Debate sobre la Continuidad en el Poder
La discusión sobre la reelección indefinida cobró relevancia tras un mensaje en la red social X de Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA). Jiménez Sandoval señaló que países como Venezuela, Nicaragua y El Salvador comparten la característica de la reelección indefinida, sugiriendo una asociación con un grupo específico de naciones.
En respuesta a esta observación, el presidente Bukele enumeró una serie de países que, según él, también permiten la reelección indefinida, incluyendo a Canadá, Reino Unido, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Italia, los Países Bajos, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Luxemburgo, Austria, Suiza y Japón. El mandatario calificó la crítica como un intento de presentar la situación de manera negativa.
Bukele también abordó los argumentos que cuestionan la constitucionalidad de la reelección indefinida en El Salvador. El presidente afirmó que la Constitución fue modificada por una "supermayoría legislativa", otorgada, según sus palabras, por el pueblo salvadoreño a través de las urnas. Además, destacó que las elecciones en su país han sido observadas por "miles de representantes internacionales" y que "ningún organismo multilateral, ni un solo país del mundo, ni de izquierda ni de derecha, ha declarado que no hayan sido elecciones libres, transparentes y democráticas". Concluyó que "cada pueblo elige su propio camino".
El mandatario salvadoreño añadió que la modificación de constituciones es un hecho común en "prácticamente todos los países". Subrayó que, en muchos casos, estos cambios históricos se dieron a través de "guerras, golpes de Estado o procesos violentos", en contraste con lo que describió como una "fiesta cívica en las urnas" en El Salvador.




