“Bolichico premiado”, la gaita de protesta dedicada a Alejandro Betancourt

Caracas.- La crisis eléctrica que vive Venezuela se refleja en todos los ámbitos: incluso en la música. En redes sociales se difundió una gaita protesta para retratar la grave situación que atraviesa el sistema eléctrico del país y señalar a un personaje clave en la corrupción del sector: el empresario Alejandro Betancourt. El tema, publicado

Redacción Libertad VZLA
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Equipo editorial19 oct. 2026

Una propuesta musical difundida en plataformas digitales combina la tradición de la gaita de protesta con herramientas de inteligencia artificial para señalar el deterioro del sistema eléctrico venezolano y la figura del empresario Alejandro Betancourt. El tema, titulado "Bolichico premiado" y subido a Instagram y YouTube por la cuenta "Santo Ruidos", aborda la gestión de los recursos públicos destinados a la infraestructura energética del país, así como los recientes giros comerciales del empresario en el sector petrolero, según reseñó una cobertura del portal web El Pitazo.

La composición utiliza la estructura rítmica tradicional del género zuliano para articular críticas sobre los constantes cortes de electricidad y las irregularidades atribuida a la asignación de contratos públicos. La pieza digital expone las investigaciones judiciales abiertas en jurisdicciones de Suiza y España contra Betancourt, además de cuestionar la entrega de licencias y acuerdos en el área de los hidrocarburos bajo esquemas que carecen de licitaciones transparentes.

Inteligencia artificial y sátira popular contra la impunidad

La pieza musical "Bolichico premiado" se inserta en una tradición histórica donde la gaita ha servido como vehículo de denuncia social y política en Venezuela. En esta oportunidad, la producción recurre a algoritmos de inteligencia artificial para la síntesis vocal y la composición instrumental, permitiendo la difusión anónima y masiva de contenidos de protesta a través de redes sociales.

Entre los versos de la canción se escuchan frases como: "Bolichico, Bolichico, dónde está la luz mi hermano, tú te hiciste millonario, y yo abanicando a mano. Salió premiado con petróleo del naranja. Por 100 años, sin licitar y a nosotros, pura zanja". La letra alude directamente a las plantas termoeléctricas que fueron facturadas y pagadas durante la emergencia eléctrica decretada en la última década, pero que nunca llegaron a aportar megavatios de manera sostenida al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

El término "bolichico", acuñado en la narrativa pública venezolana a finales de la década de 2000, identifica a un grupo de jóvenes empresarios que obtuvieron contratos multimillonarios con el Estado venezolano, particularmente en la compra de equipos de generación eléctrica, aprovechando conexiones gubernamentales. La gaita utiliza esta figura para contrastar las condiciones de vida de la población, sometida a racionamientos diarios de energía, con el enriquecimiento de los contratistas del sector.

El historial de Derwick Associates y las pesquisas internacionales

El trasfondo contextual de la gaita remite a las actuaciones de la empresa Derwick Associates, firma de la cual Alejandro Betancourt fue cofundador. Durante la crisis energética iniciada entre los años 2009 y 2010, las autoridades venezolanas otorgaron a esta compañía al menos una docena de contratos para la instalación de turbinas y la construcción de centrales termoeléctricas en diversos puntos del territorio nacional.

Informes independientes de auditoría y reportes periodísticos han documentado desde entonces sobreprecios en la adquisición de equipos de segunda mano reacondicionados, así como retrasos sustanciales en la entrega de las obras. Varios de estos proyectos no llegaron a funcionar a su capacidad nominal, lo que contribuyó a la vulnerabilidad estructural del SEN y a la ola de apagones generales registrados en los años posteriores.

A raíz de estas operaciones, Alejandro Betancourt y sus socios se convirtieron en objeto de pesquisas en el exterior. Tribunales y fiscalías en Madrid y Suiza abrieron expedientes para rastrear el flujo de capitales provenientes de los contratos eléctricos venezolanos, bajo la sospecha de blanqueo de capitales y pago de comisiones ilícitas a funcionarios públicos.

Asimismo, en el ámbito judicial de Estados Unidos, el nombre del empresario ha figurado en el marco de la investigación federal conocida como Operación Money Flight. De acuerdo con los documentos presentados por los fiscales estadounidenses en las cortes del Distrito Sur de la Florida, Betancourt ha sido identificado como un presunto co-conspirador no imputado en un esquema internacional que habría lavado cientos de millones de dólares extraídos fraudulentamente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

De las turbinas al crudo: la expansión mediante la firma Nabep

A pesar del expediente judicial en distintas dependencias internacionales, las actividades comerciales vinculadas a Betancourt se han reestructurado hacia la industria de los hidrocarburos. Según la información detallada por El Pitazo, la firma Nabep, asociada al empresario, pasó de enfrentar el escrutinio de los organismos reguladores a beneficiarse de facilidades operativas en el mercado petrolero venezolano.

La expansión de la empresa Nabep se concretó tras el otorgamiento de derechos sobre activos petroleros por parte de la administración liderada por Delcy Rodríguez. Esta transferencia de derechos operativos y de explotación se ejecutó sin la realización de procesos públicos de licitación ni mecanismos de competencia transparente que garanticen el rendimiento fiscal para la nación, contraviniendo los procedimientos contemplados en la legislación energética venezolana.

Este movimiento comercial ha generado cuestionamientos en el ámbito político tanto local como estadounidense. Miembros del Congreso de los Estados Unidos han solicitado revisiones sobre las dinámicas de autorización y las licencias concedidas, cuestionando los criterios de selección aplicados para favorecer a firmas con antecedentes de investigación por lavado de dinero.

La letra de "Bolichico premiado" ironiza sobre la paradoja geopolítica y corporativa al mencionar cómo figuras del sector empresarial cuestionado han logrado posicionarse estratégicamente en los acuerdos de producción de crudo, mientras la ciudadanía venezolana continúa enfrentando el deterioro de los servicios públicos básicos, la falta de agua potable y la inestabilidad en el suministro eléctrico.

El impacto en la opinión pública y el vació institucional

La difusión de contenidos como "Bolichico premiado" expone la persistencia de la demanda de rendición de cuentas dentro de la sociedad civil. Ante la ausencia de investigaciones penales efectivas en el ámbito interno sobre el destino de los fondos destinados a la emergencia eléctrica, las plataformas de Internet se han transformado en el escenario principal para el registro documental y el reclamo público.

Los reclamos que recoge la canción no se limitan al plano económico, sino que retratan la vida cotidiana de millones de venezolanos afectados por la parálisis industrial y el colapso del sistema de transporte, consecuencias directas de la falta de energía. La pérdida de divisas del erario público en obras inconclusas de infraestructura eléctrica permanece como uno de los capítulos de mayor impacto en el desempeño socioeconómico del país durante los últimos quince años.

El seguimiento a la red de empresas relacionadas con la crisis eléctrica, así como la supervisión de la entrega de campos petroleros a entes privados, continúa bajo la mirada de analistas del sector energético y organismos anticorrupción internacionales, en un escenario donde la transparencia sobre los contratos estatales sigue siendo una exigencia pendiente.

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