Bloomberg: Venezuela contempla retirarse de la OPEP mientras afianza nexos con EE. UU.
La administración de Delcy Rodríguez, tutelada por el gobierno de Estados Unidos, contemplaría la posibilidad de retirar a Venezuela de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), según reveló un reporte de la agencia de noticias Bloomberg. Fuentes cercanas a las conversaciones informaron al medio estadounidense que las autoridades discuten este paso como parte
La administración de Delcy Rodríguez evalúa la posibilidad de retirar a Venezuela de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en el contexto de un proceso de acercamiento político y energético con el gobierno de los Estados Unidos. De acuerdo con una investigación publicada por la agencia de noticias Bloomberg y difundida por el portal Runrun.es, esta propuesta forma parte de las conversaciones bilaterales directas que se desarrollan entre las autoridades de Caracas y la gestión del presidente estadounidense Donald Trump. La eventual salida de la organización multilateral marcaría un giro histórico en la política exterior de la nación suramericana, la cual ha estado ligada al bloque petrolero desde su fundación a mediados del siglo pasado.
Negociaciones directas y el esquema de arrendamiento a un siglo
Las deliberaciones sobre el futuro de Venezuela dentro del cartel petrolero se producen bajo un esquema de tutela indirecta por parte de Washington, según señalan las fuentes consultadas por Bloomberg. El reporte detalla que la Casa Blanca emplea el aligeramiento de las sanciones económicas y la supervisión directa sobre los flujos de ingresos generados por la actividad petrolera como mecanismos de presión e incentivo para guiar las decisiones políticas y financieras del Ejecutivo venezolano. En este escenario, la salida de la organización internacional se plantea como un paso clave para consolidar una alianza energética de largo alcance con el mercado norteamericano.
Uno de los puntos más complejos dentro de estas negociaciones bilaterales es la propuesta para que corporaciones de los Estados Unidos adquieran una participación mayoritaria y directa en la explotación de los recursos del subsuelo venezolano. De acuerdo con la información obtenida por Bloomberg, los equipos técnicos de ambas administraciones analizan la viabilidad de un modelo de arrendamiento de diversos yacimientos de crudo por un lapso de 100 años. Este esquema otorgaría a las firmas estadounidenses el control operativo y comercial de áreas estratégicas de extracción durante un siglo, lo que garantizaría un suministro estable hacia el norte y modificaría la estructura de propiedad y concesiones que ha regido en el país durante las últimas décadas.
La "Doctrina Donroe" y la geopolítica de Washington
Este acercamiento y las condiciones discutidas responden a una línea estratégica definida en Washington bajo el concepto de la "Doctrina Donroe". Según el análisis de Bloomberg, esta política impulsada por la administración de Donald Trump busca consolidar y expandir de manera categórica la influencia económica y política de los Estados Unidos en todo el hemisferio occidental. En este marco de acción, el control de los recursos energéticos de la región se considera una prioridad de seguridad nacional para la potencia norteamericana.
El reporte de la agencia de noticias recuerda que el mandatario estadounidense ha llegado a referirse a Venezuela, en términos informales, como el "estado 51" de la Unión, afirmando de manera pública que su administración ejerce un control efectivo sobre el petróleo de la nación caribeña. Esta postura coincide con una tendencia más amplia de la Casa Blanca, orientada a asegurar participaciones accionarias y operativas directas en corporaciones globales pertenecientes a sectores estratégicos, tales como la minería de tierras raras, el desarrollo tecnológico y la infraestructura energética global, con el fin de contrarrestar la influencia de otras potencias extranjeras.
El quiebre histórico con la OPEP y el contrapeso a Arabia Saudita
La desincorporación de Venezuela de la OPEP representaría un acontecimiento de enorme peso histórico y geopolítico. El país no solo es un miembro activo, sino que desempeñó un papel fundador fundamental en 1960 gracias a las gestiones diplomáticas de Juan Pablo Pérez Alfonzo, entonces ministro de Minas e Hidrocarburos, quien concibió la organización como un instrumento para defender el valor de las materias primas frente a las grandes corporaciones transnacionales. La salida de uno de sus creadores históricos debilitaría la cohesión del grupo.
Según las proyecciones de funcionarios estadounidenses citadas en el reporte de Bloomberg, una alianza energética formal entre Washington y Caracas disminuiría de manera notable la capacidad de la OPEP para regular el mercado y fijar los precios internacionales del crudo. Este cambio estructural afectaría principalmente el liderazgo de Arabia Saudita, el socio más influyente del cartel, al introducir un volumen importante de crudo fuera de la disciplina de cuotas de la organización. La pérdida de cohesión interna del bloque petrolero dificultaría la implementación de recortes coordinados de producción destinados a sostener los precios en momentos de baja demanda global.
Producción nacional y la flexibilización de cuotas
A pesar de las dificultades operativas acumuladas, la producción de crudo de Venezuela alcanzó un promedio de 1,16 millones de barriles diarios durante el mes de julio de 2026, de acuerdo con las cifras publicadas por Bloomberg. Los análisis técnicos sugieren que, al quedar libre de los límites de producción que impone la OPEP a sus integrantes, el país tendría la libertad jurídica y operativa para incrementar su capacidad de extracción a su máximo potencial en el largo plazo.
Este aumento proyectado en la