Daños Estructurales Identificados
Las fallas estructurales se concentran principalmente en el ala este de la basílica. En el casco central de la iglesia se han observado grietas y levantamientos. La entrada principal del templo también presenta daños visibles.
La afectación más grave, según las declaraciones de Núñez, se localiza en la cúpula central, específicamente en la linterna superior, y en el sector que lleva el nombre de Santa Teresa. Los vitrales de la cúpula central se desprendieron durante el sismo, y la linterna está en riesgo de colapso. El área de Santa Teresa muestra grietas significativas en el techo y las paredes, una situación similar a la observada en la zona sureste.
En contraste, la zona oeste del templo no reporta daños en sus bases, aunque sí en la mampostería superior, donde se encuentran las campanas. Estos hallazgos preliminares sugieren que, si bien hay afectaciones puntuales de consideración, la integridad general de la estructura no ha sido comprometida de manera irreversible.
Impacto en la Comunidad y Actividades Parroquiales
La difusión de rumores sobre una posible demolición generó preocupación entre los devotos de la Basílica de Santa Teresa. Arelys Bustamante, una feligresa que acudió al templo el 14 de julio para verificar la información, expresó su alivio al confirmar que los rumores eran falsos. Bustamante, quien asiste regularmente a la basílica para orar al Nazareno de San Pablo, manifestó su tranquilidad al saber que la estructura no sería derribada, una sensación compartida por otros feligreses que se acercaron al lugar.
A pesar de que el daño no es generalizado, la parroquia eclesiástica tomó la decisión preventiva de suspender todas las actividades parroquiales en el interior del templo hasta nuevo aviso. Esta medida incluye la suspensión de bautizos, comuniones y matrimonios que habitualmente se realizan en sus espacios. No obstante, las misas continúan celebrándose al aire libre, de lunes a sábado a las 5:00 p. m., y los domingos en su horario habitual: 8:00 a. m., 10:00 a. m., 12:00 p. m. y 5:00 p. m.
Contexto Histórico y Sísmico
La Basílica de Santa Teresa fue edificada durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco e inaugurada en 1881, bajo la dirección del arquitecto Juan Hurtado Manrique. Su estilo neoclásico y su valor arquitectónico le valieron la declaratoria de Monumento Histórico Nacional en 1959.
En sus 145 años de existencia, la estructura ha soportado eventos sísmicos importantes. Núñez precisó que la basílica ha resistido dos terremotos relevantes, desmintiendo la información errónea que circuló en plataformas digitales sobre cuatro eventos. El primero fue el terremoto de Caracas de 1967, durante el cual la iglesia perdió una de sus linternas principales en el lado norte, daño que fue reparado posteriormente con la instalación de vitrales. El doble terremoto del 24 de junio de 2026, por su parte, ha provocado daños que el representante parroquial calificó como mayores a los registrados en el pasado.
La basílica había sido objeto de rehabilitación en 2022 por parte de la Gran Misión Venezuela Bella. Durante esos trabajos, se realizaron labores de impermeabilización en las 14 cúpulas de la estructura con el objetivo de asegurar el templo, intervenciones que ahora se ven afectadas tras la reciente actividad sísmica. Núñez reiteró que la Basílica de Santa Teresa es un "lugar sagrado" y un "patrimonio", y expresó la esperanza de que, con el apoyo de las autoridades, se pueda restaurar pronto para mantenerla "de pie para cada uno de los feligreses".
Balance General de Templos Afectados
La Arquidiócesis de Caracas ha reportado que al menos 25 de un total de 100 iglesias en la región sufrieron daños de diversa índole a causa de los terremotos que impactaron Venezuela. La mayoría de estas 25 iglesias ya fueron evaluadas por personal cualificado, y los informes preliminares de la Arquidiócesis indican que al menos la mitad de ellas presentan daños significativos, lo que subraya la magnitud del impacto sísmico en el patrimonio religioso del país.