La trayectoria política de Venezuela desde 1999 ha desdibujado la estructura constitucional de la república, un proceso que se ha intensificado a partir de 2013, según el análisis de Asdrúbal Aguiar. La figura del vicepresidente Nicolás Maduro Moros, cuya elegibilidad como candidato presidencial fue cuestionada por su condición de vicepresidente en ejercicio y su nacionalidad colombiana, asumió la presidencia siguiendo una directriz del entonces mandatario Hugo Chávez Frías. Esta sucesión fue avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, una decisión que, de acuerdo con Aguiar, se alinea con acuerdos establecidos en La Habana, asegurando la transformación de Venezuela en un protectorado bajo la influencia de organizaciones criminales transnacionales y la narcoguerrilla colombiana.
Desestructuración de la República y la Soberanía
Hugo Chávez, según Aguiar, facilitó la entrada de las FARC en agosto de 1999, estableciendo un "modus vivendi" y vinculando a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con sus negocios ilícitos. Esta institución, históricamente vista como pilar de la república, ha mostrado una ausencia notable en momentos críticos, como durante los eventos del 24 de junio en La Guaira, donde miles de habitantes perdieron la vida. La república, cimentada en 1811 y reafirmada en 1830, que sobrevivió guerras fratricidas que diezmaron el 30% de su población, ha sido, en la visión de Aguiar, desmantelada, dejando la soberanía nacional en una situación precaria.
Aguiar recuerda la doctrina del juez ruso Friedrich de Martens, quien en 1899 argumentó que el abandono territorial por parte de un Estado o la falta de ejercicio de sus poderes jurisdiccionales podía legitimar su ocupación por otras naciones, en referencia a la pérdida de la Guayana Esequiba. Este principio resuena con la situación actual, donde, tras la "extracción" de Maduro el 3 de enero, se observa una paradoja: facciones políticas, una Asamblea de facto de 2026 y la "resurrecta" Asamblea de 2015, dialogan bajo la guía de Estados Unidos para definir el futuro de lo que Aguiar denomina "los escombros de la república". Paralelamente, figuras venezolanas buscan en Washington el apoyo para establecer una junta de gobierno transicional sobre una "república imaginaria".



