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Al antojo de Hugo Chávez se lo tragó la tierra

Al antojo de Hugo Chávez se lo tragó la tierra

El líder revolucionario quedó cautivado en Libia por las obras de una constructora turca. Y la trajo para levantar sobre una meseta de Playa Grande un urbanismo que, con el tiempo, indistintamente llevaría su nombre o el de la empresa Summa. Tras el reciente doblete sísmico, muchos de sus edificios cedieron de una manera peculiar: hundidos en el suelo, rebajados en uno o dos niveles. La violencia de los sismos, sumada a las características de las estructuras y del terreno, asoman como los factores detrás del fenómeno.

Luis Sambrano
Por

Luis Sambrano

Fundador y editor5 jul. 2026

La Guaira, Venezuela — Una serie de potentes terremotos que sacudieron la costa venezolana ha revelado una falla estructural crítica en el urbanismo Hugo Chávez, un proyecto bandera de la Gran Misión Vivienda, donde edificaciones de cuatro pisos no colapsaron de forma convencional, sino que se hundieron en el terreno, comprimiendo sus plantas bajas y convirtiéndose en trampas mortales. Este fenómeno, que los residentes describen como si la tierra se hubiera "tragado" los edificios, pone en evidencia las graves consecuencias de un modelo constructivo priorizado por la velocidad y el bajo costo sobre la seguridad y la resiliencia en un país de alta actividad sísmica.

El Despertar Sísmico y la Desaparición de los Hogares

La tarde del miércoles 24 de junio, a las 6:04 p.m., la tranquilidad de Venezuela se vio abruptamente interrumpida por una secuencia de dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos. El epicentro de esta doble sacudida telúrica, que generó pánico en Caracas y en todo el Litoral Central, tuvo un impacto devastador y peculiar en el urbanismo Hugo Chávez, situado en Playa Grande, al oeste del estado La Guaira. En lugar de los habituales derrumbes que reducen las estructuras a pilas de escombros, como se observó en otras zonas, aquí los edificios de colores celestes y cuatro niveles se vieron inexplicablemente reducidos a tres, con sus plantas bajas aplastadas y desaparecidas bajo el peso de los pisos superiores.

Nancy Rengifo, una residente de 76 años, se encontraba en la planta baja de una de las 196 torres del complejo cuando la tierra comenzó a rugir. Junto a su hija y yerno, quedó atrapada en un amasijo de metal y materiales retorcidos, bajo la losa del techo y los pisos superiores que, a primera vista, parecían intactos. Su testimonio es un crudo relato de supervivencia: "Parece que la tierra se las tragó", dijo Rengifo, quien, junto a su familia, logró ser rescatada por parientes que abrieron un espacio en la estructura deformada. La imagen de edificios que se "achataron" y eliminaron incluso dos de sus niveles, dejando solo esqueletos chamuscados en algunos casos, se convirtió en el símbolo de una tragedia que afectó a más de 3.000 familias, según voceros de la comunidad. Se estima que al menos 8 de cada 10 edificios, o más de 150 de las 196 estructuras, sufrieron daños severos, con muchos quedando destrozados internamente a pesar de lucir estables desde el exterior. La presencia de funcionarios del CICPC retirando cadáveres del lugar subraya la magnitud de la pérdida humana, aunque las cifras oficiales de fallecidos en el urbanismo aún no han sido divulgadas.

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La Arquitectura de la Precariedad: Un Proyecto Nace de una Inspiración Foránea

La génesis del urbanismo Hugo Chávez, conocido también como Ciudad Chávez o Urbanismo Summa, se remonta a una visita del entonces presidente Hugo Chávez a Libia, donde quedó impresionado por las obras de una constructora turca. Esta fascinación derivó en la decisión de traer a la empresa para replicar su modelo constructivo en Venezuela, levantando este vasto complejo sobre una meseta en Playa Grande. El proyecto fue inaugurado en octubre de 2013, siete meses después del fallecimiento del comandante, y fue presentado como una de las joyas de la Gran Misión Vivienda, el ambicioso programa social del chavismo que sirvió como pilar de su discurso propagandístico.

Sin embargo, detrás de la promesa de viviendas rápidas y accesibles, se escondía un sistema constructivo que resultó ser peligrosamente vulnerable. Las edificaciones son estructuras prefabricadas, compuestas por un armazón metálico revestido con fibra de vidrio (material que asemeja gomaespuma), madera contrachapada, paredes de drywall (yeso y papel), y una fachada de listones plásticos. Este diseño, presumiblemente elegido para reducir costos y acelerar los tiempos de entrega, carecía de la robustez necesaria para resistir un evento sísmico de la magnitud experimentada. La propia Nancy Rengifo recordaba, en medio de la angustia de estar atrapada, la sensación de estar "enrejados", una descripción que cobra sentido al conocer la estructura interna de los edificios. Las paredes presentaban amarres metálicos en forma de rombos y cruces, dejando solo estrechos espacios triangulares para una eventual evacuación, convirtiendo las viviendas en auténticas "jaulas mortales" para sus ocupantes, especialmente en las plantas bajas y los primeros pisos.

El Legado de la "Misión Vivienda": Entre la Propaganda y la Vulnerabilidad

El urbanismo Hugo Chávez no es solo un conjunto de edificios dañados; es un símbolo de las prioridades y las deficiencias de una política de vivienda masiva que, bajo el manto de la inclusión social, pudo haber comprometido la seguridad de miles de familias. La Gran Misión Vivienda fue una de las herramientas más potentes del gobierno chavista para consolidar su base social, ofreciendo soluciones habitacionales a una población históricamente desatendida. Sin embargo, la premura por mostrar resultados y la insistencia en sistemas constructivos foráneos, posiblemente sin la debida adaptación a las condiciones geológicas y climáticas de Venezuela, plantearon riesgos que ahora se materializan en tragedia.

La falta de un servicio directo de gas, que en su momento fue planificado pero nunca se concretó, también contribuyó a la catástrofe. La noche de los sismos, la explosión de una bombona de gas industrial frente a uno de los edificios provocó incendios en tres estructuras, dejando solo esqueletos metálicos calcinados. Este detalle subraya una negligencia adicional en la dotación de servicios básicos y de seguridad para un complejo de tal envergadura. La atención de la prensa extranjera no se hizo esperar, y las imágenes de las "casitas de cuatro pisos" aplastadas y destrozadas por la aparente gomaespuma de sus revestimientos llamaron la atención mundial. La escasa transparencia sobre el número de víctimas y la dificultad para obtener información oficial son una constante en la Venezuela chavista, dejando a las comunidades afectadas en un limbo de incertidumbre y desamparo.

La tragedia del urbanismo Hugo Chávez es un recordatorio sombrío de que la vivienda no es solo un techo, sino un espacio seguro y digno. Las decisiones políticas y técnicas que priorizan la cantidad sobre la calidad y la propaganda sobre la seguridad tienen un costo humano incalculable. Es imperativo que se exijan responsabilidades y se reevalúen los estándares de construcción en los proyectos de vivienda social en Venezuela, para evitar que la tierra siga "tragándose" los sueños y las vidas de sus ciudadanos.